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Jueves, 01 Noviembre 2012 19:20

(NO)bvio

Escrito por

No obvio

El celular sonó como todos los jueves, temprano, a horas en que no hay decenas. Esa alarma anunciaba un nuevo cada día. Lo usual devino: cepillarse los dientes, mochila, cuadernos, libros, ropa. Normalmente la sensanción de que el tiempo no alcanza me invade, sin embargo, sorprendentemente unos breves minutos matutinos concentran gran cantidad de actividad álgida, organizada y dormida.

Lista para salir. Mejor dicho casi lista. Los zapatos siempre los dejo para lo último. Tanteo bajo la cama y agarro uno, me lo pongo. “Por suerte no tienen cordones”, pienso. Hay algo de atar los cordones que siempre me molestó, eso de que queden parejos, de amarrarselos para que no se salgan sabiendo que el algún momento se van a desatar igual. Cuando terminé de subir el cierre, busqué el otro. Vuelvo a tantear con la mano, sin mirar, calculando más o menos por donde puede estar. No está. Me arrodillo y me sumerjo bajo el mundo de pelusas de abajo de la cama. No está. Busco en el placard. No está ¿No está? ¿dónde lo deje? Voy al living a buscarlo,voy al baño y nada. Rápidamente voy a la cocina. Pero tampoco está. ¿Y ahora? ¿Cómo salgo? ¿Cómo me voy? Cancelo todo y digo que no voy a ningún lado. Pero cuando me pregunten por qué no voy y diga: “Perdón, no puedo ir hoy. Me falta un zapato”¿Quien me va a creer? Preferí salir igual, no va a ser la única vez que una persona ande sin zapatos. Ya fue. Andaré a saltos, andaré lento.

Y así fue.

En el colectivo me dejaban el asiento. Me dejaban pasar primera en las colas. Me orientaban cual era el camino más corto. En cada lugar que entraba contaba mi historia del zapato no encontrado. La gente me escuchaba atónita, con mirada comprensiva y con un poco de admiración también, lo sé.

Cuando llegue a mi casa de noche, después de mi larga jornada desnivelada, volví con la ilusión de poder encontarlo. Quizás estaba muy dormida y no lo había podido ver. Quizás siempre estuvo frente a mis ojos, pero yo miraba para otro lado. De alguna forma lo tengo que encontrar, lo voy a buscar, voy a decirles a todos que si lo ven me avisen, que no lo dejen ir. No puedo vivir renga para siempre.

Obvio

Debo ser obvia escribiendo esto. Siempre esa es una de las grandes inquietudes que tengo. ¿Cuánta obviedad tiene que haber en la escritura? A veces creo que lo indicado es insinuar las cosas para generar imaginación, creatividad, interpretaciones. A veces me confío en que realmente es el camino indicado. Pero otras tantas desconfío. ¿Por qué no decir y listo? Siempre control emocional, siempre la mesura... desboquémonos. Digamos lo que nadie admite, lo que a todos les cuesta decir, gritemoslo!... “Todos buscamos el amor tal como buscamos un zapato que no encontramos”. ¿Y por qué decimos que estamos buscando un zapato y no hacemos lo mismo con el amor? ¿Acaso podemos caminar sin amor?

 

Un texto para: Una Obvia // dirigida por: Marisa Villar

Ficha Técnica: Director: Marisa Villar | Autor: Marisa Villar | Actúan: Ayelén Clavin, Fernanda Alonso, Laura Figueiras, Maitina de Marco, Marina Otero, Paula Ituriza, Natacha Visconti | Iluminación: Enrique Medina | Diseño gráfico: Pablo Villar |Producción: Isabela Benincasa | Vestuario: Agustina Bachanián | Diseño del espacio: Román Tonizzo  |Asistencia de dirección: Yamila Guillermo |  Dramaturgia y dirección: Marisa Villar.

Laura Benitez

Formó parte del Equipo Editorial de Segunda cuadernosdedanza.com.ar desde su fecha de fundación hasta el año 2015.

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