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Viernes, 03 Abril 2020 22:40

Llevamos 30 días de cuarentena en Italia.

Escrito por

Cuál analizante que entra a sesión y reitera que no ha venido a hablar de sus problemas con tal circunstancia o tal persona de su vida, no escribo este texto para hablar del Covid -19. 

Quiero hablar de Midsommar de Ari Astrer.

Una pelicura  de horror que ocurre a plena luz del día.

La vi ni bien arrancó la cuarentena. Me pareció un poco obvia y muy bella, si bien tiene escenas de terror no encontraba en ella el horror. 

29 días después como si la hubiese encubado, mientras me bañaba, me preguntaba ¿Por qué es considerada una peli de horror? 

Ducha: 

El agua cae sobre mi cuerpo, la siento más en la cabeza y en la espalda.

Recuerdo una escena en la que le ocurre algo significativo en la historia protagonista. Un grupo de mujeres de la comunidad donde ocurren los eventos, se encuentran en el piso balanceándose mientras ella grita desgarrada de dolor. Todos los gestos y gritos son idénticos, el balanceo se intensifica (identifica). Los primeros planos refuerzan esta idea de que todas son una. Los cuerpos son una masa estética. Recuerdo haber hecho un chiste sobre las clases de biodanza o psicodrama 

Estoy muy cansada, apoyo el codo contra la pared, medio en una pose Vesalio  y  el horror se me hizo presente:  

Primero el Jabón: “Las cosas simplemente acontecen y luego de eso no se habla, casi como un olvido más que omisión”

Después el Shampoo: “Todos compartimos el mismo dolor y todos actuamos igual ante el dolor y el placer, eso nos hace sentir en comunidad, aceptados,queridos, incluidos, entonces, si uno sufre o goza (para el caso es lo mismo) todos sentimos ritualistica- mente (¿mecánica?) su emoción”  

Por último la Crema enjuague: El otro es una amenaza a la comunidad

Peine para desenredar un poco:  “Todos en un mismo lodo.”

 

TODO está ahí, todo el tiempo, todo abierto, a plena luz del día, para que todos la vean y el reducto más íntimo y poderoso, esa efervescencia estoica que es la intimidad, que puede reducirse en un gesto singular, se encuentra obturada por un universal.  A todos nos pasa lo mismo, a todos nos pasa igual, todos hacemos igual. 

Entonces cualquier evento, como el ritual en que se suicidan dos ancianos, o despellejan a un joven, son parte de lo que deja de ser horroroso porque es normal y visible. Porque está reglado. Todo esto es visto y escuchado. No hay nada oculto. Sin embargo no respetar un turno en la mesa o la órdenes que se establecen aunque sean un poco aniquilantes puede volverse totalmente intolerable para la comunidad que ciertamente tomará acciones sobre el asunto.

Agarro la toalla porque para vestirse es mejor secarse un poco: “El problema de confundir lo abstracto con lo simbólico”. 

Les quiero recordar que aunque salí de la ducha, sigo hablando de la película.

Nuestros padres comunitarios serán los líderes, que nos son incondicionales, que matan porque nos aman, porque nos cuidan.

La moral blanco prístino justifica la falta de derechos civiles. 

Son ellos mismos que eligen no abandonar la aldea

Son ellos mismos que eligen vestirse de blanco 

Son ellos mismos que eligen bailar hasta que solo quede uno en pie.

¿Te vas a poner la misma ropa?

Te pido no me interrumpan,  mientras quiero hablar de Midsommar!

Tu pasado no existe, Tu posición no existe. 

Eres transparente para ti y para otros.

Todo se ha vuelto luminoso, feliz, blanco, floreado, bello, con efecto bokeh. Hasta la angustia y el sufrimiento son ahora asuntos de todos que se revertirán con resiliencia y empatía de empatados. 

Y muchos se vuelven niños extraviados en un transitivismo que no contempla la diferencia, que espera las órdenes.  

Nos invitan a bailar hasta el cansancio y ser coronados reyes de Mayo para poder reiniciar el ciclo con sangre nueva. Ya que después de las festividades todo volverá a la normalidad, no matarán más por un tiempo, se acabarán algunos de los rituales y otros quedarán arraigados a la memoria de un narrador colectivo.  

La película termina con final feliz porque los rituales necesarios se han llevado a cabo y el sufrimiento ha terminado.

Ahora que he sucumbido por razones que no quiero, ni voy a explicitar en una especie de emoción que no deseo compartirles.  Me pregunto si este estado de normalidad en lo siniestro, rituales  y monotonías felices no son más que modos de poder sostener a raya  a los que no son iguales incluso cuando ese no igual sea yo mismo. Digo ahí en Midsommar, creo que queda en suecia.

 

Ph. The Garden of Earthly Delights (El jardín de las delicias) Triptych by Hieronymus Bosch, 1503-1515

 

Fátima Sastre

BAILANTE como una posición. Bailarina, Psicoanalista, Psicóloga social en trabajo corporal expresivo.  Creadora de DANZAPSI “Análisis psicoanalítico del sujeto  del movimiento”

Años destinados a otros intentos (¿Fracasos?) académicos Lic. Artes combinadas, en Filosofía  y en composición coreográfica mención expresión corporal. 

Multipontecialite (Renacentista según la psicología de la personalidad) La curiosidad y el deseo constante por seguir conociendo me mueven.

Escenarios. Danza. Autogestión. Investigación. Docencia. Clínica Psicoanalítica.  Fotografía. 

Participo en Segunda como editora porque creo en/con  las palabras, me identifico en sus búsquedas y la libertad con la que es posible abordarlas.