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Martes, 31 Marzo 2020 17:03

Eterno presente COVID-19

Escrito por

Antes del Covid-19

Hace 7 años atrás Iván Haidar presentaba ante el directorio de Prodanza un proyecto que se titulaba Lugar Propio. No quiero falsear datos históricos y tampoco ando con muchas ganas de chequear documentos, pero creo que ese proyecto lo aprobó el directorio anterior al que yo participé luego. Lo que recuerdo fue que a raíz de esta propuesta conversamos acerca de los nuevos umbrales de lo que llamamos “presentación pública”. Veíamos en el proyecto una apertura a la condición para la creación de obras que existe por Ley dentro del Instituto. 

Explico un poco más para dar contexto. Según el marco legal de Prodanza, si un artista quiere recibir un apoyo económico para “hacer un proyecto puntual” tiene que hacer “un mínimo de 4 funciones”. La obra de Iván contemplaba la realización de dichas funciones, la diferencia (enorme en ese momento) era que las mismas serían realizadas vía streaming. Iván realizaba sus funciones “solo” en su casa (las comillas son porque si mal no recuerdo había unas pocas personas que lo acompañaban como equipo técnico). El público lo miraba desde donde quisiera. En ese momento, incluso, el imaginario de la obra y del directorio era que la gente miraría desde sus hogares. Pero la vida ha cambiado y hoy vivimos conectados 24 hrs en todo tiempo y lugar, la obra de Iván podría verse desde un transporte público… (hoy no, ayer cuando podíamos andar en colectivo aún).

La propuesta de Iván inauguró en ese momento una posibilidad en el marco legal de un instituto, un margen de acción y recepción para la danza, una reflexión acerca de los nuevos modos que empezaban a tener vigencia para la vida de las personas, para la distribución de las artes, para el lugar (literal) del cuerpo del espectador. 

 

Eterno presente Covid-19

Estos días de vida y danzavirtual, me acordé de esa charla con el directorio, y que haber encontrado el intersticio legal entre la propuesta de Iván y nosotras que evaluábamos y pensábamos proyectos, nos pareció interesante y prometedor, pues claro que lo era y lo sigue siendo. Era la reflexión-propuesta de una persona que además tuve el gusto de conocer poco tiempo después y me contó algunas de las intimidades detrás de Lugar Propio. 

La pregunta que me hago y que comparto, hoy, es desde qué perspectivas de expansión se realiza lo que se realiza en el contexto mundial de aislamiento. Hoy que se han visto detenidas nuestras vidas, que todas nuestras actividades se vieron canceladas, hoy que, evidentemente, los bailarines bailamos en casa porque no nos queda otra. No nos queda otra que bailar en casa.

El 29 de Marzo se publicó un trabajo colectivo de bailarines bahienses, que se titula Desde La Cueva, el video arranca con preguntas y las preguntas en este panorama de incertidumbre me andan resultando un verdadero alivio. ¿Dónde comienza y termina el yo? ¿Dónde termina mi cuerpo? ¿A un metro? ¿A dos metros de mí? ¿Dónde termina mi país? ¿Cómo se estudia, se vende, se enseña, se produce en cuarentena? ¿Y después?

Es emocionante verlo. Es envidiable ver pedazos de cielo, algunos verdes, tierra, un vientito que mueve un cabello largo. Pienso que no paramos de bailar porque fuimos sinceros al elegir la danza como práctica. Un metro cuadrado alcanza para abrir, hacer fuerza, estirar, sostener, respirar, soltar, devenir, girar, caer, levantar, caer levantar, caerlevantando. 

Son tiempos de cuarentena y eso nos tiene a todos con mucha incertidumbre. No sabemos qué pasa, no sabemos cómo ha pasado, no sabemos cuándo se terminará. Pocas cosas son certeras realmente en el mundo: los ciclos de la tierra, que a la flor le sigue el fruto, que la muerte tarde o temprano nos llega a todos… Pero esta situación es inaudita en la historia de la humanidad. Eso lo sabemos. 

Pienso que bailar en casa no es acto de resistencia, es un gesto de vitalidad y quizás el compartir sea la vía de contagio rápida para acompañarnos unos a otros. Así, seguimos creando formas de seguir creando. 

Estamos llenos de preguntas y quizás vivamos llenos de preguntas. Pero algo huele mal... 

Las personas que trabajamos con nuestro cuerpo...todas las personas lo hacen pero hay líneas de atención que dispersan la existencia del cuerpo... mmm... vuelvo a intentarlo: los bailarines y bailarinas lo sabemos, una herida social en el cuerpo individual-colectivo ha hecho sus cosas estos días…

Por eso la pregunta por el después es un abismo. Luego del abismo, ¿empieza la danza? 

Nos acompaña cada mañana ese no saber. Al menos a mí a la mañana cuando despierto y recuerdo que estoy encerrada (que estamos encerrados) y que el futuro se ha desproyectado, sólo sé que no se nada. No sabemos cómo serán las cosas cuando esto termine. ¿Qué cuerpos nos vamos a encontrar? ¿Seguiremos disponibles para el encuentro y el tacto desprejuiciado entre-con desconocidos, amigos, familiares o anónimos? ¿Cómo vamos a gestionar el acercamiento en nuestras clases, nuestras prácticas, nuestros ensayos?

Se me ocurre que es una oportunidad para decirlo, el video Desde la Cueva y recordar la obra de Iván, entre tantas infinidad de manifestaciones virtuales que han sucedido estos días, refuerza en mí la idea de que no es que el arte sea político. No quiero ser ruda, pero no encuentro resistencia política en bailar en casa, encuentro algo más poderoso aún y es que el arte es nuestra manera de vivir. 

No vivimos del arte, vivimos con el arte, no vivimos de la danza, vivimos con la danza. Vivimos hoy como podemos, con las posibilidades que tenemos de seguir bailando. Una sencillez se esconde detrás de la exposición del espacio privado bailado por cada uno y esa sencillez es la fisicalidad, la condición física de nuestra existencia, nuestro cuerpo se compone de células que aprendieron del movimiento como calidad de vida, no es un gesto político, es mucho más que eso, es un gesto vital. 

 

Y, de todos modos me preocupa… 

Por eso destaco la pregunta. ¿Qué límites tiene la exposición de lo privado? ¿Qué formas de acompañarnos estamos dispuestos a crear para renunciar a las que conocemos y nos gustan?

Leo una estetización de una obediencia ciega en algunas publicaciones… Eso me preocupa. El pensamiento consignado, el hashtag acrítico, la ola de información que desinforma y desinforma y desinforma un poco más. 

Sin embargo, mínimo, nos quedan las preguntas. ¿Qué está pasando? ¿Hasta cuando? ¿Por qué? ¿De qué maneras puedo crear mi intersticio vital para no sentir que un evento mundial “extraño” puede arrebatarmelo todo?

Seguimos bailando, eso es: seguimos vivos.

 

 

Este comentario fue escrito en cuarentena, el 30 de Marzo de 2020. 

 

La obra Desde la Cueva puede verse en el siguiente link: https://www.youtube.com/watch?v=AqkgGeLt58s

 

Ficha Técnica de Lugar Propio

Ficha técnico artística

Idea: Ivan Haidar

Performers: Ivan Haidar

Creatividad: Ivan Haidar

 

Josefina Zuain

El tema del ser es para mí un tropezón asegurado. Bailo y escribo, bailo y estiro, bailo y no bailo. Me gusta decir: soy bailarina y escritora. Escribo, escribo, escribo... bastante compulsiva-mente.

Tal vez todos mis textos hablan de la acción de separar y del amor. Separar como modo de re-unir, re-condensar, volver a pensar y seguir (no) siendo. Amor: mi cuerpo. Segunda es mi relación más estable y duradera. Aquí, entre amistades, casualidades, pasiones y deseo, inventamos y recreamos los modos en que podemos pensar (seguir pensando) y volver a pensar en-con-a través de la danza.

 

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