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Jueves, 08 Septiembre 2022 14:45

Ese asunto de las oportunidades

El nuevo programa compartido del Ballet Contemporáneo del Teatro General San Martín, con dirección a cargo de Andrea Chinetti y Diego Poblete, presenta dos reposiciones de obras cortas disímiles entre sí en cuanto a su origen. Se trata, por un lado de Bolero, una obra muy reconocida, dirigida y coreografiada por Ana María Stekelman, que fue estrenada en la sala Martín Coronado del Teatro San Martín en el año 2004 para la Compañía Tangokinesis en el marco del III Buenos Aires Festival de Danza Contemporánea, y realizada posteriormente, luego de diez años, por el propio Ballet Contemporáneo del Teatro General San Martín; y, por otro lado, Fervor, una obra de creación más reciente, específicamente para el espacio del Hall Alfredo Alcón, que se estrenó durante el año 2020 y pudo realizar solo algunas funciones antes de que se declarara el confinamiento obligatorio producto de la pandemia por Covid-19.

La función inicia con la obra de Stekelman donde poco a poco comienza a escucharse la melodía del magnético y célebre Bolero de Ravel, que atrae al público alrededor del espacio como si fuera el flautista de Hamelín. Enseguida aparece en escena un bailarín al que se le sumarán luego otros tantos, varones y mujeres. Aunque es una obra creada para un escenario a la italiana, su puesta en el Hall de Teatro San Martín, no interfiere realmente con su apreciación. Se refleja un estilo al que el público del Ballet Contemporáneo del Teatro General San Martín están acostumbrados a disfrutar, donde la coreografía mantiene una cadencia continua y se puede ver a un cuerpo de baile virtuoso.

La posibilidad de presenciar la reposición de esta obra histórica, tiene un valor excepcional, ya que en oposición a otros tipos de géneros, como el ballet, por ejemplo, no es frecuente volver a ver programada una obra de danza contemporánea independiente estrenada casi veinte años atrás. En ese sentido, en lo que refiere al propio material de movimiento, en ocasiones parece evidenciarse el paso del tiempo; uno de esos momentos, justamente, es cuando se desarrolla la escena donde los hombres de la obra realizan una magnífica secuencia de folklore: el zapateo del malambo siempre tan bien maridado con el Bolero de Ravel. Esta escena deja ver la oportunidad deseosa por innovar o actualizarse que se debilita en cuanto, enseguida se acercan las bailarinas, mujeres, realizando un gesto de consuelo a esos hombres fuertes y potentes que muestran todo su vigor. 

Recordemos, desde ya, que se trata de una composición de Ana María Stekelman, creadora, directora y coreógrafa del mítico grupo Tangokinesis, que fusionaba el tango con la danza moderna e incluso el folklore. El trabajo de esta compañía marcó una época y varias generaciones de bailarines y coreógrafos. Estamos ante una oportunidad: poder presenciar en vivo en 2022 una obra histórica. Sin embargo, es inevitable plantearse la posibilidad de que, por ejemplo, las bailarinas se sumaran a ese malambo y realizaran también esa secuencia de movimiento, o directamente que la hubieran comenzado ellas o invertir los roles, sin necesariamente hacer referencia a una cuestión de géneros; al tratarse de una obra de danza contemporánea (y no de folklore tradicional por ejemplo, donde están determinados los movimientos según el género), daba lugar a imaginar otro desarrollo. Es interesante como queda tan a la vista esta cuestión de género en el material de movimiento casi únicamente por tratarse de una obra de danza contemporánea.

Como sea, teniendo en cuenta que se trataba de una reposición en un espacio y década diferente para el que fue creada la coreografía, ese momento parecía ser el de una gran oportunidad para seguir innovando. En este punto, es importante mencionar que aquí la idea de oportunidades, se refiere a un elemento latente, dentro de la obra, lleno de potencialidad.

Luego, fue el turno de Fervor, la obra de Gorostiza, que desde el minuto cero comienza con la potencia en vivo del DJ Kchi Homeless, y plantea desde el vamos, que de aquí en adelante el camino siempre es hacía arriba. Josefina Gorostiza, pertenece a una camada de coreógrafas/os surgidas/os de la Universidad Nacional las Artes (UNA), y parece tener un estilo muy claro, que lo diferencia de otros tipos de trabajos de su generación. En sus obras prevalece el movimiento, mover el cuerpo es un objetivo en sí mismo; la danza concebida necesariamente como movimiento de un cuerpo sin otro mensaje-concepto que lo sostenga por detrás, la danza por la danza misma. Y, en este caso, trabajar con un ballet estable a disposición, entrenado y con entusiasmo por bailar, es una oportunidad que sin dudas Gorostiza toma y la lleva al máximo. La obra está estructurada para lucir tanto individualidades como al grupo en su totalidad. Va del orden al caos y viceversa, pasando por distintos tipos de citas a la danza, desde el ballet clásico, el folklore, atravesando por el contemporáneo, el voguing y las danzas urbanas, hasta bailes TikTokeros, haciendo que cualquiera de esas técnicas de danza se vean tan renovadoras como vitales, y el resultado es un grupo de talentosos bailarines, coordinado, bailando, expresándose con el cuerpo, independientemente de la técnica que estén desarrollando que aquí es mencionada solo con fines descriptivos, de hecho ya no se ve cada técnica sino que se ve la danza. La obra mantiene su ritmo en todo momento, solo en la coda entrando a la última etapa de desarrollo, parece por un instante perder la fuerza de la claridad de la propuesta (que hasta en las partes de caos se ven precisas), pero enseguida retoma el control y concluye en su punto más álgido, contagiando esa energía al público.

Ambas propuestas conviven perfectamente en el programa compartido y logran ofrecer un espectáculo que acerca la danza incluso a espectadores casuales.

Las funciones continúan durante el mes de septiembre los días viernes, sábados y domingos, a las 18 horas en el Hall Alfredo Alcón del Teatro San Martín (Av. Corrientes 1530), con entrada libre y gratuita.

 

Fichas técnicas. 

 

Bolero 

Coreografía y dirección: Ana María Stekelman

Música original: Maurice Ravel

 

Fervor. Hacer de la danza un acto de ardor 

Coreografía y dirección: Josefina Gorostiza

Diseño de música original y diseño sonoro en escena: Kchi Homeless (Facundo Montoya)

 

BALLET CONTEMPORÁNEO DEL TEATRO SAN MARTÍN

Dirección Andrea Chinetti

Codirección Diego Poblete

Los integrantes del Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín son Constanza Agüero, Brenda Arana, Lucía Bargados, Carolina Capriati, Flavia Dilorenzo, Fiorella Federico, Paula Ferraris, Daniela López, Silvina Pérez, Eliana Picallo, Andrea Pollini, Eva Prediger, Lara Rodríguez, Ivana Santaella, Manuela Suárez Poch, Antonella Zanutto, Adriel Ballatore, Darío Calabi, Juan Camargo, Matías Coria, Matías De Cruz, Francisco De Assis, Lautaro Dolz, Rodrigo Etelechea, Darcio Gonçales, Alejo Herrera, Jonás Grassi, David Millán, Andrés Ortiz, Boris Pereyra, Emiliano Pi Álvarez, Rubén Rodríguez y Damián Saban. 

Las asistentes coreográficas son Elizabeth Rodríguez y Melisa Buchelli. 

Phs. Carlos Furman/CTBA.

 

 

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Viernes, 16 Diciembre 2016 01:47

LA SUMA DE LAS PARTES

 

“Confesamos sin tardanza que cualquiera de ambas vías nos llevará al mismo resultado

(Freud, Lo Siniestro, 1919)

Arriba, una mujer-niña corre en lo alto del teatro. Parece un personaje que se ha escapado de una película de terror hollywoodense. Sus pelos exageradamente largos y tupidos ocultan su rostro y su espalda, sus manos firmes hacia el piso acompañan el trote torpe y ruidoso, tosca corrida de un cuerpo entumecido, ¿muerto quizás?

Apagón. Empieza a construirse un desconcierto. Suenan los pies en el piso ¿Son dos? ¿Son tres? ¿Son cuatro? Suenan por todos lados, rodean al espectador. 

Abajo, un espacio extraño, donde un sillón parece estar en estado de derretimiento y una columna que nada sostiene atraviesa la escena hasta el techo, en soberbia vertical, organizando el escenario en un punto central.   

La obra comienza con una serie de caminatas que las bailarinas (una o las dos) realizan alrededor del monolito circular y el sillón-no sillón. Caminar, un acto simple que ha revolucionado la historia de la danza, el acto que marca el antes y el después de la historia del Siglo XX. Caminar y ser una. Caminar y ser otra. Caminar siendo la misma. Caminar a diferentes velocidades, mostrando los diferentes matices que puede ofrecer una caminata.  La repetición parece interminable. ¿Cuántas veces pueden hacer lo mismo, sin que sea verdaderamente lo mismo cada vez? Estas caminatas despiertan sospecha. La sospecha por quien la realiza, la sospecha por si es la misma bailarina la que vuelve a salir detrás de la columna, la sospecha por la velocidad, por la amplitud del paso, la sospecha de la diferencia y la familiaridad.

Las caminatas continúan. Empezamos a  paranoiquear.

 

Existen varias traducciones del famoso artículo de Freud titulado “Das Unheimlich”, escrito en 1919. Nosotros lo conocemos como “lo siniestro” y como “lo ominoso”. El término en Alemán incluye una doble vertiente; Freud lo explica en dicho artículo: “la voz heimlich posee, entre los numerosos matices de su acepción, uno en el cual coincide con su antónimo, unheimlich (…): se trata de lo que es familiar, confortable, por un lado; y de lo oculto, disimulado, por el otro”.  Freud destaca, luego de esta aclaración, una nota de Schelling, “Unheimlich sería todo lo que debía haber quedado oculto, secreto, pero que se ha manifestado”. Me interesa pensarlo desde esta perspectiva, algo se ha visto, algo se ha develado con la aparición inicial de la mujer-niña. Se manifiesta la danza, se manifiesta el movimiento. ¿Si no se logra identificar, ni a una ni a otra, dónde reside la familiaridad? ¿Qué es aquello que en Paraje Das Unheimlich debería haber quedado oculto?    

En dos actos claramente diferenciados, el primero “a color” y el segundo “en blanco y negro”, esta pieza reelabora la estructura narrativa de los Ballets Románticos como Giselle y La Sylphide, reponiendo el personaje de la bailarina muerta, de la joven que sufrido un desengaño, del cuerpo físico-no físico, el cuerpo-energía entre mundos. La pérdida definitiva de la corporalidad sucederá en un acto blanco final, una puesta muy oscura y en el que suena la banda sonora de Psycho.

Hitchcock, el maestro del suspense es invitado a participar de la escena de Paraje Das Unheimlich. Pero la cita al director no es en cualquier momento, es cuando se desenlaza la trama, cuando aparece la cuchillada. Esta especie danza-slasher resuelve el conflicto a cuchillazos repetitivos, resuelve la duplicidad. Sin embargo la resolución no rompe con la sospecha, porque no sabemos de ningún modo, quién mató a quién. Slasher es una palabra compuesta por el término slash que significa cuchillada, se trata de un subgénero del cine del cual se considera a Psicosis la madre de las obras. Este subgénero suele contar la historia de mujeres jóvenes que son perseguidas por psicópatas, víctimas de su perversión las jóvenes se ven enredadas en situaciones de drogas, sexo y, por supuesto, muerte y mucha sangre. Siguiendo con lo que plantea este subgénero, el asesino muchas veces es guiado por una sed de venganza y en el caso de Paraje Das Unheimlich podríamos preguntarnos ¿La venganza de quién contra quién? ¿Es una venganza sobre una misma? ¿Son dobles o están repetidas? ¿Un cuerpo ha de ser eliminado para terminar con la contradicción? ¿Se mata a sí misma quien mata a su repetición en el mundo?

No es la similitud, es la diferencia la que vuelve siniestra la danza. No es la grandeza ni el terror, sino lo inaprehensible lo que construye en el espectador la sensación de lo sublime. Jugar a identificar, intentar encontrar la diferencia, resignarse y amigarse con la indefinición son estados que el espectador atraviesa durante la expectación de esta obra.

Si, tal como lo plantea Girons “el arte proporciona vida a lo sublime (…) y lo sublime del paisaje interior se afirmaron en la era del romanticismo”, de esta manera, todas las referencias que aparecen en la obra: el cine, la instalación, la danza pintoresca, el acto blanco y la desaparición final de uno de los cuerpos, construyen una experiencia sublime y de carácter siniestro. El todo, en el Paraje Das Unheimlich es mucho más que la suma de las partes.

 

Ficha técnica:

 

Idea, interpretación y dirección: Josefina Gorostiza, Jimena Pérez Salerno | Diseño de vestuario: Estefanía Bonessa | Diseño de escenografía y luces: Matías Sendón | Diseño sonoro: Fernando Tur | Realización escenográfica: Leonardo Ruzzante | Realización de vestuario: Patricio Delgado | Fotografía: Ariel Feldman | Asistencia coreográfica y de dirección: Ana Gurbanov | Asistencia de iluminación: Sebastián Francia | Producción: Camila Zapata Gallagher

ph. Emma Livry in the title role of the Taglioni/Schneitzhoeffer La Sylphide. Paris, 1862 

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1- Segunda / Doce Veinticuatro - 2DA / 1224: ¿Cuáles son las que cosas que te movilizan actualmente en tu práctica artística? 
 
La prueba. probar, probar y probar hasta hacer sangrar. la deriva, desde la contundencia de lo que uno desea. perseguir ese deseo. el riesgo, pero el honesto, el que genera interrogantes, el que te hacer arder. la mirada poética. poder encontrar, incluso hasta en lo más mínimo, potencia creativa. hacer de eso un modo. un modo de estar en el mundo. hacer del mundo un lugar poético. Abrir la ventana, que el viento me pegue en la cara y sentir que cada golpe de aire tiene el poder de hacerme ver de nuevo de otra manera. moverme con el contexto. copiar, citar, apropiar, hacer pastiches, collages, mezclar todo. olvidarme de intentar hacer algo nuevo, intentar hacer algo sincero.
 
2 - Segunda / Doce Veinticuatro - 2DA / 1224: ¿Qué te interesa lograr en la escena?  
 
Algo de todo eso. lo anterior. lo de la pregunta uno. y contagiar y que me contagien. contaminar al espectador. que no sea lo mismo ver la obra que no verla. que algo se mueva. 
 
3- Segunda / Doce Veinticuatro - 2DA / 1224: ¿Qué hipótesis o premisa te gustaría probar en tu propuesta de seminario?
 
Ensayar posibles potencialidades escénicas en una práctica compartida. Ensayar la dirección, la autodirección y la interpretación, desde la prueba y desde lo que nos moviliza, nos despierta, nos pone inquietos.
 
4- Segunda / Doce Veinticuatro - 2DA / 1224: ¿A quienes estas dirigiendo el trabajo?
 
A todos los que estén interesados en la práctica escénica.
 
5 - Segunda / Doce Veinticuatro - 2DA / 1224: ¿Algo que quieras agregar?
 
Sí. 
 
Una página donde se pueden ver muchas obras de danza: http://www.ubu.com/dance/
 
Un pedazo de una frase de Bukowski: 
 
"Encuentra lo que amas y deja que te mate. 
Deja que consuma de ti tu todo.
Deja que se adhiera a tu espalda y te agobie hasta la eventual nada. 
Deja que te mate, y deja que devore tus restos..."
 
Las Variaciones Goldberg de J.S.Bach tocadas por Glenn Gould: https://www.youtube.com/watch?v=Ah392lnFHxM
 
Mi foto favorita de esta semana (es de Sally Mann) 
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