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Viernes, 23 Junio 2023 13:20

Re-ocupar la ciudad: The Migrant Assembly

Cómo citar este artículo.

 

Gatti Maria Alejandra (2023) Re-ocupar la ciudad: The Migrant Assembly. Cuadernosdedanza.com.ar ISSN22508708. Publicado: 23 de Junio.

En el espacio público

La imagen de un mapa de Oslo contiene cuatro marcaciones. Son los puntos de encuentro que diagramó el proyecto The Migrant Assembly del dúo artístico Bobrikova & de Carmen en colaboración con artistas, colegas y amigxs.

Una bandera con la inscripción de la palabra Outsider hacía de techo para cobijar cuatro asambleas públicas organizadas en torno a proyectos vinculados con personas migrantes. Esa pieza textil se trasladó por los puntos designados en la ciudad. En cada sitio, una estructura efímera la sostuvo a través de un sistema de enganches durante el tiempo pactado. Refugios temporales que en forma y contenido plantearon una relación con la ciudad. Las locaciones que a primera vista podrían parecer arbitrarias, no lo son. Fueron especialmente elegidas con el fin de marcar un contradiscurso a partir de las acciones propuestas. Una coreografía de movimientos dispuesta a pensar la ciudad como una parte constitutiva de la identidad.

El espacio público es un lugar de disputa. Determina y es a su vez producto del modo en que una sociedad se identifica. Cargados de ideología, de pertenencia geográfica, cultural e histórica, los planteos urbanos, la patrimonialización y la monumentalización juegan un rol esencial para crear la identidad de un país. En otras palabras, un espacio urbano propone e impone a través de su diseño funciones preestablecidas de uso y pensamiento. 

Sobre estas propuestas existe un uso real, un accionar que inevitablemente filtra el urbanismo premeditado a partir de habitar los lugares. Historias, relatos, demandas y encuentros que, por breves periodos, irrumpen en el espacio público y se apropian de él. Por voluntad, por necesidad política o simplemente por hábito logran pequeños pero significativos robos que perturban la identidad pautada de la ciudad.

The Migrant Assembly surge con la idea de interrogar, debatir y resignificar el espacio público. Propone o intenta una reutilización activa que genere marcos para el desarrollo de actividades vinculadas a personas y comunidades migrantes. Un dispositivo de encuentros que pretende poner foco en estos usos reales y espontáneos, y en los sentidos que surgen de la práctica y el hacer colectivo.

¿Cómo se forja la identidad de una ciudad? ¿Cómo se habita? ¿Cómo representamos nuestra historia y construimos identidad? ¿Cuál es el lugar que nos corresponde como personas migrantes? 

Como migrantes nos parece central generar espacios de pertenencia y encuentro para compartir, integrarnos y fortalecernos. Creemos que el espacio público puede abrirse a múltiples formas de uso: territorio político, campo de acción para la integración, fuente de recursos. Es el ámbito para tensionar la disputa y proponer alternativas que se ajusten a las necesidades reales de quienes lo habitan. Solo al provocar esta tensión es que se construyen otros relatos de apropiación que pueden ser más inclusivos.

En esta misma línea de pensamiento, nuestro proyecto colaborativo contó con la participación de cuatro iniciativas que contemplan la realidad de personas migrantes: Verdensrommet (the association of international non-EU artists and cultural workers based in Norway), Reunión (un proyecto del artista argentino Dani Zelko junto a personas de la comunidad artística de Oslo), Njokobok, Apolonija Šušteršič y Sarah Kazmi con un grupo de un grupo de vecinos de Tøyen y, por último, la comunidad multicultural del Oslo Street Ping-pong. 

A través de conexiones participativas entre la ciudadanía, The Migrant Assembly se propuso pensar críticamente sobre el uso del espacio público. Nuestra ciudad no es inmutable, ni eterna, ni permanente. Repensarla puede convertirla en un instrumento de inclusión para aquellas personas que históricamente han sido invisibilizadas, y así legitimar su presencia en sus espacios. 

The Migrant Assembly #1. Participatory Imaginaries for Rest and the Future of Retirement hosted by Verdensrommet, 2021. 

photo credit: Jacky Jaan-Yuan Kuo

 

 

La estructura

The Migrant Assembly es una especie de pulpo que surge de un ensamble de momentos, de historias, de personas y de acciones que hacen que esta criatura tenga vida, se mueva y mute. 

Para darle vida, construimos cuatro estructuras temporales que, fusionadas a los lugares seleccionados, se convirtieron en carpas-refugio: superpuesta al parlamento, expandida en metros de plástico reciclado; amarrada a los márgenes del Sorenga bru, un puente inacabado en medio de la ciudad; atada a los árboles de un pequeño parque de Tøyen; aferrada al perímetro de las canchas de ping pong en la Schous Plass. 

Cada refugio fue instalado el mismo día de la asamblea. El sistema de amarre se resolvía de manera conjunta, evaluando todos los puntos viables para los nudos, los pilares y las formas de generar tensión en cada lugar. La estructura debía ser firme y resistir el clima o cualquier imprevisto. 

Una estructura, sea edilicia, social o artística, tiene que soportar su propio peso, el de las cargas que sujeta y el de las fuerzas exteriores. Cada parte de la estructura tiene que resistir. Este proyecto resiste en comunidad, cada aporte, cada intercambio, cada movimiento es constitutivo para el funcionamiento de este engranaje: una práctica artística que hace posible una forma de vida y un sistema de relaciones que en el tiempo forjan una red.

The Migrant Assembly #2. Reunión of memories: A read assembly" hosting "Reunión" a project by Dani Zelko with local Oslo guests, 2021. 

photo credit: Jacky Jaan-Yuan Kuo

Compartir

Hacer con otrxs es la vértebra que guía el trabajo de Bobrikova & de Carmen. Cocinar, pasar tiempo juntxs, conversar, viajar, conocer nuevos entornos son los aglutinantes de una práctica que no es posible en soledad. Los encuentros y los intercambios producidos en cada proyecto son la materia con la que trabajan desde hace más de quince años. La relación con el entorno dictamina las pautas de cada trabajo, acciones atentas y amorosas que suman vínculos y amistades.

Este proyecto reúne las líneas de acción que a lo largo del tiempo han delineado esta práctica artística: las prácticas colaborativas y de participación, el trabajo en comunidad, las apropiaciones, el desarrollo de economías alternativas, los desplazamientos, la crítica institucional, las prácticas de reciclaje y los encuentros en torno a la gastronomía. El encuentro de estos intereses tuvo como resultado un sistema inclusivo que se propuso ampliar los alcances de su propia práctica. 

The Migrant Assembly es un punto de llegada, es el encuentro de una serie de elementos que confluyen en esta obra, que ha logrado articular el trabajo de más de treinta personas entre artistas, curadorxs, escritorxs, profesorxs, periodistas, cocinerxs, entre otros. Una verdadera práctica en colaboración con todo lo complejo que el término implica. Una obra que sin esa red conformada en el tiempo y situada en el contexto de Oslo hubiera sido imposible de generar.

Cada proyecto invitado fue desarrollando su propio formato, pensando y elaborando sus marcos de acción bajo sus parámetros. Nuestra tarea era la de acompañar esos procesos participando de manera activa en los lineamientos de cada asamblea. Ante todo, respetando los criterios y las formas de ver de cada uno. 

Así configuramos el programa de acciones públicas que decidimos compartir en un libro. Un espacio dedicado a reunir las experiencias de las cuatro asambleas que ocurrieron en Oslo entre agosto y diciembre de 2021. 

Cada capítulo trabaja un formato diferente que se adecúa a la forma y a la lógica que tomó cada asamblea. Son conversaciones, ejercicios de escucha y momentos compartidos. Los materiales producidos especialmente para este contexto se abren en esta pieza que complementa la obra y a la vez funciona como archivo. 

Moverse

El dispositivo se mueve gracias a muchas manos y cuerpos que hacen posible cada desplazamiento. La ciudad es el soporte de esta coreografía que toma sus rincones para hacer visible un acto, un grupo o un movimiento. 

Nos movemos para conocer, para mirar desde ángulos diferentes, para aprender y compartir. Nos situamos para integrarnos, para observar otros modos de hacer, para forjar amistades. La esencia de este proyecto es el movimiento. Un movimiento que responde a tiempos pausados, a procesos, a entender que mover es generar energía y que mover con otrxs es ampliar el impulso, darle otros y nuevos matices.

La diáspora, los movimientos migratorios, reúnen, mezclan, articulan culturas, costumbres, idiomas. Aprendemos otras lenguas para estar en relación con lxs demás, para entender, para integrarnos. Desde esta perspectiva, nos propusimos desde el comienzo trabajar con la integración de lo multilingüe con la intención de reflejar la pluralidad de voces que compusieron este proyecto. La traducción es movimiento, es una forma de desplazar el sentido de un lugar a otro.

Urdu, árabe, ruso, español, eslovaco, sami, noruego e inglés son las lenguas que presentamos en este libro con la idea de compartir algo de la esencia de cada asamblea. Publicamos en noruego el manifiesto producido por Vendersrommet, una pieza clave que era necesario traducir al contexto del cual surge el conflicto, compartimos el encuentro de lenguas propuesto por el proyecto Reunión, la invitación inclusiva que hicieron desde Round Table Cooking y algunas reflexiones a través de citas de quienes forman parte de la comunidad de Oslo Street Ping-Pong.

A su vez, para generar herramientas de mayor alcance, traducimos este texto al español con la intención de ampliar la circulación del proyecto.

Cuidar

En un contexto de urgencias se consolida la Asociación Vendersrommet y encuentra en The Migrant Assembly la ocasión de realizar su primera presentación pública para poner de manifiesto una serie de demandas vinculadas a la situación actual de lxs artistas no-europexs residentes de Noruega. A su vez, en este marco plantearon trabajar y reflexionar de manera colectiva sobre el futuro de lxs artistas: ¿Cómo imaginamos nuestra vejez? ¿Dónde? ¿En qué condiciones? 

El cuidado entre pares y el hacer colectivo fue la clave de acceso a la primera asamblea del proyecto. El cuidado es una forma de ejercer prácticas artísticas mediante una ética en las formas de establecer los vínculos, en la empatía y en el respeto por los tiempos de trabajo. 

Para hacer una vida sostenible hay que empezar por hacer sostenible nuestra realidad más próxima y, para eso, escucharnos y acompañarnos es clave. Reunir historias, escuchar las necesidades para construir modelos desde la experiencia, desde la vida cotidiana, para involucrarnos con el cuerpo y la acción.

The Migrant Assembly #3. Round table Cooking: The Neighborhood Meeting hosted by Apolonija Šusteršič, Sarah Kazmi with Njokobok and invited guests,  2021. 

photo credit: Jacky Jaan-Yuan Kuo

 

 

Lenguaje

La oralidad, la escucha, la escritura y su posterior lectura encadenan un movimiento en el que la palabra es materia de transformación: del registro oral al escrito, de la palabra a la voz en la lectura, del registro sonoro a la escucha; el pasaje al papel, al libro como espacio de contención y, por último, su expansión a otras lenguas y latitudes. 

La segunda asamblea fue organizada alrededor del proyecto Reunión del artista argentino Dani Zelko. Reunimos a un grupo de personas locales para que leyeran las voces que conforman sus libros. Un encuentro desplazado entre testimonios y lectorxs. Compartimos una tarde en la que se cruzaron idiomas, historias y experiencias de personas migrantes. Sus accesos, su inclusión, las diferentes movilidades. 

Sentadxs en círculo sobre un puente inacabado, nos escuchamos y celebramos el cierre del evento con una caminata colectiva hasta El Perla, el bar de unxs amigxs latinoamericanos.

Reunir

Una receta y una comida colectiva. Compartir ingredientes, modos de hacer. Atender al ritmo orgánico de estar con otrxs; de entender el momento de participar; de ocupar el lugar, de cederlo. Compartir una comida. Pasar una tarde de domingo. 

Round Table Cooking fue la tercera asamblea, una invitación cuidadosa de Apolonija y Sarah, para encontrarnos con lxs vecinxs de Tøyen. Las artistas desarrollaron un proceso de trabajo situado con lxs vecinxs. Conocerlxs, invitarlxs con tiempo y en tres idiomas diferentes para que todxs se sintieran involucradxs e incluídxs. No impusieron un accionar, sino que captaron e hicieron una inmersión en los usos del barrio. La idea de construir la identidad desde los lugares propios, de reunirnos con la comida, de pensar el valor de los ingredientes. La propuesta logra algo tan simple y complejo como la escucha y el encuentro. Un almuerzo compartido como un ejercicio de integración comunitaria.

Ocupar

We don't ask for permission to use the public space, we simply use it [No pedimos permiso para usar el espacio público, simplemente lo usamos]. Así definen su relación con el espacio público algunos miembros de la comunidad de Oslo Street Ping-Pong. Lo usan, lo toman para reunirse, para jugar, para integrar a todo aquel que quiera sumarse y ser parte. Todxs son bien recibidos. Lo que importa es jugar y mantener ese lugar de encuentro.

United by Ping-Pong fue la cuarta y última asamblea de este ciclo, organizada por Oslo Street Ping-Pong. Desarrollamos un campeonato de ping-pong que tuvo lugar durante dos días en la Schous Plass. 

Este grupo de compañerxs que comparte el amor por el ping-pong es además un gran grupo de contención. Durante el campeonato se vio un trabajo de inmensa colaboración, respeto e inclusión. Una comunidad solidaria que se acompaña y que frente a cualquier problema responde como colectivo. Migrantes y locales encuentran ahí un espacio común de pertenencia.

Construir

Este encuentro de proyectos, volcados en el sitio web que construimos y ampliamos en el libro, busca generar una suerte de base de datos de iniciativas que trabajan en el espacio público y operan sobre él. Cada proyecto habla de nosotrxs, de quienes somos, de nuestros procesos históricos y de cómo queremos proyectarnos.

La multiplicidad de voces, memorias e historias que formaron parte de este recorrido dan cuenta del valor inmenso de cada iniciativa, de cada herramienta construida y del tiempo de trabajo puesto a disposición de generar lazos y vínculos constructivos. En tiempos de crisis y urgencias es cuando más se disputan los espacios comunes y públicos.

El territorio y la ciudad son espacios para intervenir. Creemos que usarlos de manera activa nos hace agentes de esa construcción identitaria históricamente orquestada de manera vertical desde el poder. Desde sectores minoritarios, desde rincones escondidos de la ciudad, desde prácticas que luchan por generar espacios autónomos y sostenibles, queremos reconocer y apostar a construir una sociedad de acuerdo con los intereses y anhelos de todxs.

De la mano de estas acciones e intervenciones, The Migrant Assembly es un intento por replantear y revisitar la forma de utilizar el espacio urbano desde un enfoque situado en las experiencias y saberes de las diferentes personas que habitan la ciudad. 

 The Migrant Assembly #4. United by Ping-Pong, hosted by Oslo Street Ping-Pong

photo credit: Jacky Jaan-Yuan Kuo

 

Publicado en En palabras

Si pienso en tus ojos y en mis ojos ahora mismo, leyendo estas líneas, podría asegurar que su funcionamiento orgánico es casi idéntico, pero… ¿podría afirmar que estamos viendo lo mismo?

El particular modo en que cada uno de nosotros ve, toca, escucha, huele o saborea el mundo está íntimamente conectado con el sistema de significaciones que ha aprehendido y en el que está inmerso; su sistema social y cultural. Es así como a pesar de tener la misma anatomía fónica o visual, coexisten diferentes dialectos en un mismo territorio o incluso sociedades que distinguen más colores que otras. Gracias a la cultura y al cuerpo jugando juntos, como sistemas interconectados, es que nuestra particular forma de habitar el mundo se hace carne. En palabras de Le Breton “La naturaleza del hombre se realiza en la cultura que lo acoge” [1] y la forma en la que lo hace es experimentando el mundo a través del cuerpo. Un cuerpo colmado de huellas y singularidades, un cuerpo colmado de historia. Como menciona Clarissa P. Estés: 


“El cuerpo utiliza la piel, las fascias profundas y la carne para registrar todo lo que ocurre a su alrededor. Para quienes saben leerlo, el cuerpo es como la piedra de Rosetta, un registro viviente de la vida entregada, la vida arrebatada, la vida esperada y la vida sanada” [2].


Ese registro corporalmente historizado está marcado sin duda en mi caso por el campo donde he desarrollado gran parte de mi experiencia profesional: el universo organizacional, particularmente la empresa privada [3]. Es poniendo el foco en este prisma que me convoca la posibilidad de preguntarme por los sentidos que allí circulan alrededor de la idea de cultura y en específico:

 

¿Cómo se cruzan estas ideas de cuerpo y cultura en el universo organizacional?

 

¿Qué se entiende por cultura en este contexto?

 

¿Qué lugar ocupa el cuerpo en lo corporativo?   

 

¿Nos puede ayudar lo corporal a re-pensar lo corporativo?

 

¿De qué hablamos cuando hablamos de cultura en el universo organizacional?, 

 

¿El foco sigue estando en comprender los comportamientos y los sentidos que allí circulan?

 

Muchas son las definiciones de cultura existentes pero la mayoría converge en su capacidad de unir las distintas subjetividades en pos de un propósito común, una especie de principios que funcionan como una brújula invisible que hace que sus miembros naveguen hacia el mismo norte.  Los esfuerzos de estas conceptualizaciones no están tanto en comprender los comportamientos que allí circulan sino en diagnosticar y diseñar la cultura para “gestionarla”, optimizarla y alinearla a la estrategia organizacional con un objetivo claro: maximizar los beneficios económicos y mantener a la organización viva. 

 

Es justamente la “gestión cultural”, bajo la instalación de una“forma correcta”de ser organizacionalmente como discurso único e identificatorio, la herramienta clave que encuentra la organización para esa supervivencia. Una supervivencia basada en la definición de ciertos sentidos oficiales empresarios [4] traducidos en comportamientos, hábitos y valores fijados en un manual (algunas veces tácito y otras explícito) sobre lo que SÍ y lo que NO se valora organizacionalmente, legitimando ciertas prácticas por sobre otras; haciendo circular el poder [5]. 

 

Poder que en las organizaciones se manifiesta como relaciones de fuerza, de lucha, de estrategias en contraposición y complementariedad. Un tipo de poder omnipresente que se ejerce mediante el control de actitudes, creencias y prácticas de las personas a través de un sistema de ideas, lo que Foucault llama “discurso” [6]. En las organizaciones, como en cualquier otro campo, las personas regulamos nuestros comportamientos en función de estas normas, generalmente sin ser conscientes de que es el discurso el que nos guía.

 

Las organizaciones son sistemas vivos compuestos por personas que persiguen uno y mil objetivos diversos y la complejidad es propia de esa naturaleza.  Una naturaleza que es necesario repensar desde lo más humano que tenemos; el cuerpo. Un cuerpo encarnado de experiencias y lubricado de movimiento, un cuerpo que también es un sistema y está compuesto por tejido conectivo que envuelve, une y separa. Un tejido que sostiene: la fascia, nuestro órgano más sensible.

 

Si pensamos en los puntos en común entre cultura organizacional y fascia, ambas:

 

Son sistémicas. Las tensiones que se originan en un extremo, repercuten en el otro. Es imposible dejar de pensar en la interconexión del todo. 

 

En las dos lo blando sostiene. Aunque muchas veces pensemos que lo que sostiene al cuerpo es la columna vertebral o a las organizaciones, las grandes estructuras. 

 

Articulan y persiguen la cohesión entre las diferentes partes.  

 

Proporcionan una superficie lubricada para que cada componente del sistema pueda trabajar de forma independiente el uno con el otro. 

 

Ambas “protegen” (podríamos preguntarnos a quién o a qué), atenuando impactos y colaborando con la cicatrización. 

 

y potencian la comunicación entre zonas: todo el organismo está interconectado, sin interrupción, por la cultura y las fascias. 

 

Sin embargo, en estas simetrías hay un elemento central que no se comporta del mismo modo: el movimiento. Mientras que en nuestro organismo, la falta de movimiento hace que el tejido conectivo se rigidice, desordene y vuelva caótico; esto funciona de un modo diferente en el “tejido” corporativo donde los sentidos oficiales empresarios coreografían los movimientos posibles y hacen que los cambios, adaptaciones, ajustes e innovaciones que demande el contexto se vuelvan muchas veces el elemento que más cueste articular para lograr esa supervivencia.

 

¿Y esto por qué ocurre así? Las coreografías organizacionales garantizan que mientras todos se muevan y circulen de acuerdo con esa conformidad general, este movimiento “será incapaz de romper la interminable reproducción de una circulación de subjetividad consensual impuesta en donde ser es encajar en un patrón precoreografiado de circulación, corporealidad y pertenencia.”[7]  Por supuesto, amarrarse a las viejas inercias produce seguridad y cierta ilusión de certidumbre pero también la pérdida de libertad individual, de flexibilidad, creatividad e innovación.  

 

¿Qué pasaría si pudiésemos tomar ese aprendizaje de nuestro cuerpo? incorporar el movimiento y las disrupciones como parte fundamental, amigarnos a pensar los cambios como lubricantes. Es experimentando, en diversos laboratorios y prácticas de movimiento, que leo algunas vías posibles para pensar estos aprendizajes.

 

-          Sentir y experimentar. Nos conecta con el presente, no nos anticipa a lo que va a venir ni nos ancla en el pasado. Nos permite estar ahí, conscientes.

 

-          Tiempo. Podemos identificar limitaciones en el proceso, por ejemplo articulares, pero muchas veces para que eso desaparezca, tome otra forma o se abra, es fundamental darle tiempo.

 

-          Mirada. La innovación está en poder mirar de un modo distinto.

 

-          Transiciones. Lo complejo está en cómo pasamos del punto A al punto B, aprender a observar nuestro modo de movernos en estos pasajes es ya todo un desafío.

 

Cuando hablamos de movernos en el mundo organizacional se trata también de hacer coincidir nuestras inercias naturales con las de la organización, hacer aparecer a las personas, fomentar la experiencia de su singularidad. Proponer cambios que tengan más que ver con las experiencias individuales, con las lógicas de aprender y desaprender[8]. Si el cambio no es individual no hay transformación, pero a la vez es una fuerza social que debe construirse con otros, debe entrar en relación con los demás para que, colectivamente, logre existir.

 

Por supuesto, no hablo de liberarnos totalmente de las coreografías organizacionales porque la planeación, las técnicas, estructuras y conocimientos son necesarios para esa supervivencia, pero sí comenzar a proponer una redistribución y reinvención de sentidos, cuerpos y relaciones que nos permitan aprender cómo movernos dentro de la estructura en libertad. Como en una práctica de improvisación guiada por una consigna que está ahí pero que no limita ni clausura corpografiando milimétricamente cada paso, sino que potencia, abre y permite danzar con la propia singularidad, haciéndonos sentir vivos. 

 

Eso mismo que siento cuando bailo; ese vértigo feroz del movimiento que me permite entrecruzar campos, combinar prismas, desdibujar límites. Es moviendo que estoy en un constante aprender, desaprender, escuchar,  proponer. Puedo mirar distinto, construir con otros, alternar roles, tomarme tiempo para cambiar los apoyos y valorar mis transiciones. Es justamente moviendo que puedo pensar(me), sea en el campo que sea, en presente continuo. 

 

NOTA

[1] Le Breton, D. (2010): “Cuerpo Sensible”. Ediciones Metales Pesados. Santiago de Chile. 

[2] Estés, C. P. (2005): “Mujeres que corren con los lobos”. Penguin Random House Grupo Editorial. Barcelona, España.

[3] Bourdieu, P. (1990): “Algunas propiedades de los campos” en Sociología y cultura. Grijalbo: México.Bourdieu noción de campo

[4] “Los “Sentidos Oficiales Empresarios” constituyen un sistema de ideas en tanto matrizan el orden corporativo imperante. […] Fijan fronteras entre lo pensable y lo impensable”(Figari, 2011:25).

Figari, C (2011): “Procesos de formación, gestión por competencias y nuevas configuraciones profesionales”. En Figari, C., Spinosa, M. y Testa, Julio (Comp.): Trabajo y formación en debate. Saberes, itinerarios y trayectorias de profesionalización. Buenos Aires: Facultad de Ciencias Sociales, Ediciones Ciccus, CEIL PIETTE CONICET.

[5] Poder como “un conjunto de acciones sobre acciones posibles.(…) es una manera de actuar sobre uno o varios sujetos activos.” Foucault.

Foucault, M.  (1970): La arqueología del saber, México: Siglo XXI. 

__________ (1973): El orden del discurso, Barcelona: Tusquets.

__________ (1991): Microfísica del poder, Ed. de la Piqueta, Madrid.

__________ (2007). Nacimiento de la Biopolítica. Curso en el Collège de France (1978-1979) .Buenos Aires: FCE. 

[6] Para Foucault el discurso es un acontecimiento que, como tal, conlleva determinados efectos de poder y es objeto de las luchas que por él se detentan. “Es preciso concebir el discurso como una serie de segmentos discontinuos cuya función táctica no es uniforme ni estable, […] sino como una multiplicidad de elementos discursivos que pueden actuar en estrategias diferentes […] según quien hable, su posición de poder , el contexto institucional en que se halle colocado” (Foucault, 1978:181)

[7] Lepecki (2016): Coreopolicía y coreopolítica o la tarea del bailarín: https://cultura.nexos.com.mx/coreopolicia-y-coreopolitica-o-la-tarea-del-bailarin/

[8] Marcet, X. (2018): “Esquivar la mediocridad”. Plataforma Editorial. Barcelona, España.

 

Ph. Collage de Beppe Conti (Pinterest)

 

 

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