Lunes, 22 Agosto 2016 01:14

nadohombrerebobi

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Me bajé del colectivo y salí caminando para el lado contrario. Es una práctica que me viene sucediendo involuntariamente desde que llegué a Buenos Aires y que estoy empezando a disfrutar. Arribé a un living con aspecto de museo. Señoras sentadas, video instalaciones de Margarita Bali y una estufa que emanaba demasiado calor. Allí esperamos un largo rato hasta estar todos.

Recibí dos programas, atiné a dejar uno hasta que vi que tenían leves diferencias.
Me senté a encontrarlas:
- la fecha
- los intérpretes
-el precio
-el tono de rojo usado para “video instalación performance en vivo”

O sea que estamos hablando del pasado y del presente, me dije.
 
Una vez que estuvimos todos caminamos juntos, atravesamos un patio y llegamos a la sala del fondo donde parecía que hacía un rato nos esperaba la obra. Adentro de la sala conté siete proyectores. El triángulo de play en tantas partes me decía cuánto estaba por comenzar. Cuerpos proyectados, cuerpos reproducidos digitalmente y un cuerpo de carne. Los tres interactuando constantemente a pesar de sus diferentes medios de aparición.
 
Además de sus diversas maneras de aparecer en la escena, también parecían tener diferencias filosóficas lo suficientemente fuertes como para ponerse a discutir. Entre fondos negros, fondos blancos y espejos geométricamente dispuestos, las realidades paralelas se hacían amigas.


Iba una imagen y se sentaba en un sillón de cuero.  Al lado se le sentaba un cuerpo de carne, con tantas canas como historias por contar.

Se miraban como si acaso pudieran desdoblarse y establecer el diálogo. Se susurraban palabras al oído, de otros planos, con otros colores, en otra definición. Se perseguían hasta no dar con el fugitivo. Se alejaban hasta encontrarse de casualidad caminando por la calle una, la otra andando en bici.  Mientras ellos seguían discutiendo.
 
Varios relatos de amor y un relato de varios amores. Siempre desde una narrativa teatral, que no perdía oportunidad de hacer cómplice a una danza expresiva y emocionada. Esa danza estaba compuesta por cuerpos que buscaban decirnos algo más allá de las palabras o más acá de sus propios movimientos. Esos cuerpos, cansados de ser fieles a sus cuadros mentales, bailaban movimientos sin lograr dejar de enmarcar (metafóricamente y no tanto) sus existencias.

La historia (que por momentos nos aburría tanto como a los personajes sus propias vidas) se apoya en situaciones cotidianas. Pero no cualquier cotidianeidad, una que por lejana no logró afectarnos del todo, una que data de otra época. Quizás la época del primer programa de mano. O de cuándo se rebobinaban los cassettes con una lapicera. Que quién te dice no sea la época de esas carnes que ahora nos saludan y agradecen, que habiendo tantas maneras de apresentarse, lo hayamos hecho en forma de carne también. 

 

Este comentario fue escrito para la función de HOMBRE REBOBINADO del sábado 4 de junio en el Espacio Bali Zabala

Ficha técnico-artística: Intérpretes en los videos: Sandro Nunziata (Hombre), Soledad Gutiérrez (Mujer 1), Alejandra Márquez (Mujer 2), Tomas González (Hermano), Laura Gerolimetti (Hija), Camilo Nunziata Ravenna (Hijo), Sergio Chiocca (Profesor De Ballet, Médico, Mozo), Ana Deutsch (Amiga) | Intérprete en Vivo: Sandro Nunziata
| Música Original y Diseño Sonoro: Gabriel Gendin | Colaboración En El Guión: Gerardo Laffitte | Asistencia Técnica 2011: Soledad Gutiérrez | Asistencia Técnica reposición 2016: Agustina Piñeiro | Vestuario: Mónica Toschi | Realización Escenográfica: Gerardo Laffitte | Cámara: Margarita Bali | Asistencia De Cámara: Melina Serber | Video, Edición Y Proyecciones: Margarita Bali | Prensa: Simkin & Franco | Coreografía: Los Propios Intérpretes Y Margarita Bali | Dirección: Margarita Bali

Andrea Ghuisolfi

Andrea Ghuisolfi es bailarina y docente de danza. Desde hace unos años colabora en fanzines y se interesa por la escritura de danza. Este año, motivada por la idea de zambullirse en el mundo de la escritura y profundizar sus estudios de danza, vino a vivir a Buenos Aires. En Montevideo, su ciudad de origen, egresó de la Formación de creación en danza contemporánea de Espacio Jexe! y de la carrera de Docente de Danzas Tradicionales del Uruguay de la Escuela Nacional de Danza del SODRE,. Trabaja en proyectos de educación popular con niños y adolescentes de diversos contextos. También se dedica a la docencia del tango y del folclore y a la gestión de espacios para su práctica. En ellos busca vincular estas danzas con su formación en danza contemporánea, procurando una resignificación y nueva búsqueda de los lenguajes folclóricos.

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