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Lunes, 09 Marzo 2015 03:44

“Te estoy diciendo nada”

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Grande es el gusto de escribir sobre esta pieza chilena que se presentó en Argentina el año pasado. Grande, porque además de que soy chileno-argentina, esta pieza pone de relieve un tema delicado: lo “político” en la danza. Entendido lo político como la intervención social a través del arte, o como toda acción que involucre una reflexión histórica, la danza aparece en su rasgo más determinante: el cuerpo. 

A modo de guía, a lo largo de la pieza una voz en off o la proyección de textos en una pantalla, dan cuenta de la voz del autor: sus dudas, lo que descartó, lo que veremos. Entonces, por medio de esta primera persona somos partícipes de diversas escenas que mixturan danza, diferentes registros de video, citas a otras obras, entre otras. Este entramado discursivo deja expuesta la pregunta por la cita, por el arte y por la danza. En un logrado efecto coreográfico se nos hace evidente el ejercicio de reflexión en torno al contexto en el que es producida la pieza (es decir Chile). 

En un momento, escuchamos “el cuerpo es tridimensional, no para de sentir, no para de moverse”. Escuchamos risas insertas en el relato a modo de comentario. Persistentes, estas risas ya nos adelantan algo del tono satírico de la propuesta. Vemos a este intérprete moviéndose, improvisando un montón, y nuevamente escuchamos “¿qué piensas que te estoy diciendo? Y sigue sucediendo: ¿qué crees que te estoy diciendo? Nada. ¿Y ahora? Nada”.

Me detengo en este punto porque estamos enfrente de un cuestionamiento de los setenta en Estados Unidos pero en otro contexto. Formulada la pregunta hacia la obra misma, constituye uno de los puntos de inflexión de la pieza con un fuerte sentido político. ¿Por qué?  

Intentaré explicarlo con algunas escenas de la pieza. Vemos un video captado desde el GAM (Centro Cultural Gabriela Mistral) durante la represión de los estudiantes en Chile. En otra escena, el único intérprete llamado Luis nos habla por medio del micrófono, y comienza a decir “cuerpo-cuerpo-cuerpo-cuerpo-cuerpo-cuerpo-cuerpo” como si estuviera en una conversación. A veces busca respuesta, a veces se responde solo. Melodrama de cuerpo, canción de “cuerpo”. En otra escena mientras Luis baila con un pañuelo en la cabeza, escuchamos que su voz en off nos relata un texto poético-crítico que nos dice entre otras cosas: “baila que te baila y se acaba el agua, y ¿cómo se baila la desesperanza?, ¿cómo se baila el dolor?”. 

Tampoco podemos olvidar las pequeñas inserciones de la pieza que hacen alusión al “arte contemporáneo”, como el globo que inflamos y tiramos hacia adelante, la pieza de arte “Alexis Sánchez” o la cita a Hitler. 

Como dijimos en un comienzo, Algunos mitos sobre el cuerpo y otras siutikerias es una obra política porque todas estas acciones se preguntan sobre la realidad. No expone una visión ingenua de la danza o del arte, sino que como espectadores, somos parte de la denuncia hacia la violencia, hacia la nada. Y yo, chileno-argentina, me pregunto: ¿cómo hablar de algo de lo que no se habla? ¿Cómo hablar de política en un país en el cual hay ausencia de juicios a represores? ¿Qué nos pueden decir estos cuerpos? Hola, ¿estás ahí? ¿Cómo te puedo interpelar? 

Y ahí nos vemos, sacudidos por esta voz en off que nos habla de la nada, o del cuerpo, o del cuerpo de la nada, esta pieza nos devuelve la imagen de una película de terror, que es por ejemplo, el sueldo de un futbolista. Y la forma que adquiere esta crítica evoca a su vez, una expresión propia del contexto, porque alguien siútico o siútica es quien “presume de fina y elegante, o que procura imitar en sus costumbres o modales a las clases más elevadas de la sociedad”.  

Yo por lo menos, desconfío de la incorporación de los mensajes moralistas y contundentes en las obras, pero en este contexto: ¿qué otra cosa le podemos pedir al arte? Y aún más: ¿qué puede aportar la danza para este contexto? Deudora del silencio, la danza usada con sentido político se convierte en una niña que hace demasiadas preguntas. Porque, ¿qué crees que te estoy diciendo? Quizás es demasiado, disfrazado de “nada”. Quizás la “siutikería” no nos deja verlo.  

 

Comentario sobre la obra "Algunos mitos sobre el cuerpo y otras siutikerias" de Luis Moreno Zamorano, Nacho Peztaña y Javier Muñoz (Chile) escrito para la función del 6 de Febrero en Iquique, en el marco del Festival Fintdaz 2015, Chile. 

Caterina Mora

Soy de Fiske Menuco (General Roca, Río Negro). De pequeña iba a peñas folclóricas. Ahora a veces las visito o milongueo. Luego egresé del Prof. de Danzas Clásicas y Contemporáneas (IUPA) y después de la Lic. Composición Coreográfica, Danza-Teatro (UNA). Actualmente estudio en LEM. Como directora: El Ocaso de la Causa y como performer: Experiencia Infinita (MALBA, 2015), En Obra (2014 y 2015) y Caipirinha (2015, 2016). La escritura me sirve para ver desde otra perspectiva la práctica. Estoy convencida que su concreta bi-dimensión (del papel o de la pantalla) posibilita cierta multi-dimensión. Eso intento, o al menos, eso busco. 

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