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Cómo citar este artículo
Paesani, Grazia  (2024) HS/Cit(u)ación: Citación Situada. Borradores erótico-teórico-poéticos de una escritura parergonal. Cuadernosdedanza.com.ar ISSN22508708. Publicado: 25 de enero. 

Uno
Borró con el dedo índice de la mano derecha, frotando contra la hoja, hasta hacer desaparecer casi por entero la “hache” de ojo. Aunque una lagunita azul, en el borde superior de la línea, indicaba allí su presencia turbadora. 
Mojó el dedo con un poco de saliva y empezó a frotar. 
Primero, frotó suavemente, pero la tinta del bolígrafo no se diluía con facilidad. 
Borró con el dedo porque en el colegio no lx dejaban usar goma. 
Después, frotó con un poco más de fuerza. 
Al primer intento, nunca sabía bien si hoja se escribía con jota y con hache y ojo con jota pero sin hache. La lagunita de la hache había quedado bastante visible y, además, el dedo, al frotar, había afectado al papel, que se desmenuzaba en pelusitas. Al final, un pequeño agujero se formó allí. Así fue como supo que el papel no era un todo compacto, sino que estaba formado por un abigarrado conjunto de cosas que se deshacían y se desintegraban. Cosas tan frágiles que podían destruirse, junto con lo que se había escrito (2).

Escribir y borrar. Borrar cada vez. Borrar con el dedo. Humedecer los dedos con la lengua. Ensalivar la lengua, babear y frotar con los dedos para provocar, para invitar. Quizás [para ir hacia] el más difícil de los retos: desplazarse de lo cor-recto y de la comodidad de lo ya trazado (4). Escribir y borrar como una práctica del desvío. 

En ocasiones, un borrador es un instrumento que sirve para borrar. Su composición material no es sólida, es gomosa, flexible. Borra, sí, pero no elimina. Va dando otro lugar. Un devenir no-lugar que combina los trazos y deja aparecer otro momento de la letra. Un borrador también es un texto provisorio que guarda el error, trata (d)el terror, tropieza. Es la falla de la escritura y el fracaso de escribir. Escribir y Borrar. Borrar cada vez para reescribir, para escribir junto, sobre, desde, entre las marcas. Borrar para desescribir y desinscribir. Escribir en borrador para devolvernos al deseo y revisitar las huellas de lo que ¿hubo? ¿hay? ¿quisiéramos que haya (7)?

Un borrador es apenas el trazado de una secuencia de pensamiento. Es la escritura y su huella. Un borrador de escritura parergonal no busca evidencias, son solo trazos entre lenguas. Un borrador busca que las lenguas se toquen. Una escritura en borrador insiste en que la lengua se afecte, para hacer dudar al pensamiento recto, tieso, hétero, que asegura que algo puede ser una verdad. En un borrador de escritura parergonal nada de lo que se escribe es cierto: ni con certeza, ni acertado, ni verdadero.

Dos
¿El borrador, entonces, es una burla a la obediencia de la lengua seca y segura de sí? (5). Si contesta esa pregunta, la respuesta podría costarle dos besos en la boca, más un rápido aleteo de lengua (2). 

En ocasiones, parece que es más fácil introducir una modificación en la estructura de la frase que en la relación entre dos o más lenguas. Quizá, mágicamente, el nuevo orden de las palabras o la incorporación de unas nuevas tenga la facultad de resquebrajar la estructura. Hay estructuras en apariencia muy sólidas, pero que se vienen abajo rápidamente (2). Una lengua seca y segura de sí, una lengua mayor, que se parece más a la de la institución, no se destempla nunca. No padece accesos de ira ni resulta injusta. No maldice ni suelta improperios. Pero también es imposible halagarla. Porque no confiesa jamás un deseo. Y no asumir ningún deseo, la libera de cualquier responsabilidad, pero también de cualquier gratitud (2).

La lengua del borrador es húmeda, flexible, gomosa, desubicada. La lengua del borrador es más parecida a las lenguas de las amantes. Su carácter principal es responder con vísceras ardientes y un deseo que llena de agua la boca (2). 

Y entonces comentan: «Vamos a tener que controlar tu lengua», «Vamos a tener que hacer algo con tu lengua». Se escucha cómo el enojo sube por sus voces. La lengua del borrador no deja de empujar, presionar, destemplar las estructuras sólidas. Y entonces, dicen que «Nunca han visto nada tan fuerte ni tan obstinado». Y piensan: ¿cómo domesticar una lengua salvaje, cómo domarla para que se esté callada, para que se quede quieta? ¿cómo conseguir que se mantenga abajo? (6)

Tres
Humedecer la lengua como una práctica de escritura parergonal solo puede ser un borrador. Un trazado que piensa junto, con, entre, contra el ergon. Un pensar teorizar erotizando, ensalivando los dedos, afectando el entre de las lenguas. Un borrador también como palimpsesto. Ese método antiguo de an-economía de materiales [dos puntos] usar una piedra suave para borrar, raspar en el pergamino la escritura anterior e imprimir allí otras narraciones. El texto anterior nunca desaparece del todo. Se trasluce, se asoma, palpita en la superficie (4). 

Un borrador se aleja de las lógicas del presente y las presencias plenas para acercarse al titubeo del trazo, a la resonancia de la huella, al suplemento, al farmakon. Un borrador como regalo como veneno (Gift/gift) (10). 

Parece que, al hablar, al escribir, al narrar, hay borrón pero “no hay cuenta nueva” y en ese gesto se juega la disputa por los sentidos que subyace a toda escritura (4). El borrador como boceto cruza el pasado con el porvenir de un presente impuro, híbrido.

La palabra borrador me arroba (8) -con placer intenso- por su amorosa invitación a la polisemia. A un borrador no le importan las respuestas ni las certezas, sino la insistencia por la pregunta y el error, el terror. Un borrador trae también en su memoria a cierta tradición lésbica, la de Wittig y Zeig, que invita a este no-lugar donde la escritura es práctica somática y pensamiento provisorio.

Cuatro
La fórmula de relación entre dos lenguas – o entre más- permanecía tan fija como la rigidez del lenguaje. Pero, quizá, una súbita interrupción de la monotonía de la sintaxis podría provocar cierta ruptura del tejido en el nudo de la relación. Quizá porque se dio cuenta de eso fue que buscó, en la maraña de fórmulas fijas, una variación. Había advertido el precio desproporcionado de la repetición (2).

Y entonces, empecé a borrar un poco el entre de las lenguas para zigzaguear. Zigzaguear como un modo de deambular con los movimientos, de recorrer un territorio, incluso de ocupar el tiempo (4). A ver si la interrupción dejaba entrar, llamaba, convocaba, dejaba pasar por mi boca tu lengua -nuestra lengua- esta lengua como máquina deseante. En el contacto, en el entre, las lenguas se van humedeciendo, se desubican y, en ocasiones, se calientan (9). Y así, se parecen más a la fluidez corrosiva del agua (4). 

La escritura del borrador entra con la lengua en punta y con la punta de la lengua de la fantasía rodea la duda y la deuda, incita al contorneo del cuerpo de la letra, pero con la sensibilidad de la hierba, delicada y abrupta, que se cuela entre las grietas (4).

Cinco
Y la lengua del borrador empieza a robar. Y en el robo se pregunta por la cita. El encuentro de otra lengua entre su boca. Y la ética de robar-te una cita. Y la ética de situar tu cita. Y la ética de arrobarte en una citación situada.
¿Cuál es la diferencia entre robarte, sacarte las palabras de la boca, tocarte con mi lengua y citarte? 
Si decenas de nuestras babas componen un tejido que puede filtrarse en la piel y entrar por los poros a humectar la letra. Si la baba es cuerpo del lenguaje. Si con tu baba mezclo y contamino la carne de mi texto. Si del babeo nadie queda inmune y del lenguaje, tampoco… (5) ¿quién tiene la propiedad de tu lengua? 
Si las prácticas artísticas son colectivas y las ideas no son originales, sino que se tocan, se cruzan, se unen unas con otras y cambian de forma y migran a otros territorios y entran en otras bocas ¿quiénes apoyan la privatización de la(tu) lengua (1)? 
La propiedad intelectual sustrae la memoria y somete la imaginación a la ley. Y creo que robarte un poco la lengua, robarte con la lengua, es un procedimiento (1) de pensamiento y de escritura.
Y entonces, una in-certeza pequeñita: leer, pensar, citar, escribir son exploraciones que invocan recombinaciones (1) y proponen otras dinámicas de juntura y articulación. Y entonces ritmo, espacio y modos de fluir pueden borrar con el dedo húmedo para dejar que la lagunita disemine el sentido. Porque, al parecer, los sentidos de una lengua, de una escritura, pueden descoyuntarse, dislocarse, desencajarse y construir otros sentidos.

Seis
¿Si te robo te borro? ¿si te cito no te robo? 
Dicen que robar deriva de una palabra que no sé pronunciar en alemán (raubon -que también es ladrón), pero en su memoria aparece despojar. Despojar está muy cerca de desnudar. Desnudar implica retirar algo en parte o en todo. 
Desnudar me hace dudar así que sigo el zigzagueo de la duda y desnudo la palabra: el prefijo -Des- niega o invierte el significado. Nudar resuena con a-nudar. Anudar es hacer nudos. Y, nudos, viene del latín nodos que es juntura, articulación. 
Y, en francés, robar trae en su memoria al disimulo, que es algo así como pretender otra cosa. Y entonces, otra in-certeza: robar o citar puede ser también retirar algo de tu lengua e invertir, anudar o desanudar el (des)orden del tejido para provocar otras junturas en la rearticulación que di-simule otra cosa.
Me llega de otra boca la palabra arrobar (8), que es embelesar o quedarse embelesado por algo. Embelesar es hechizar. Pero arrobar también es mencionar a alguien, o sea, citar.

Siete
Y entonces ¿robar es borrar? ¿si te robo te borro? 
Parece que hablar es citar, si esto es así te pregunto: ¿cómo medís el peso de un pensamiento? ¿cómo sentís la textura de las palabras que salen de mi boca en una citación robada? ¿cómo situás el robo de una cita? ¿de qué trata, de qué se trata, cuál es el tratamiento del cuerpo de la cita? ¿cuál es el territorio de la lengua de la cita? ¿a qué distancia están las lenguas? ¿qué hay entre vos y yo cuando te monto sobre mi lengua, cuando te pongo entre mi boca? ¿qué hay entre vos y yo cuando te cito, cuando te arrobo, cuando te vi-sito con tu lengua en mi boca? ¿qué sentís cuando desarticulo, descoyunto, cuando junto, cito y sitúo? ¿qué sentís cuando tu lengua se pasea en otra boca? ¿cómo se da el pasaje, cómo se arma el paisaje, entre las lenguas de la cita? ¿de quiénes son las palabras que citamos? ¿quién tiene la propiedad de tu lengua? ¿si te cito no te robo? ¿si te excito no te borro? 

Sin certezas te entrevero. Te entreverso el pensamiento. Robo algo de tu lengua y te sitúo en este borrador. Las citas están al borde y desorganizan el “verdadero” orden. Si introduzco, si escribo una introducción, el abstrac de un borrador, podría organizar este desorden para disimular la calma y hacerles creer que la lengua tiene un límite. Tal vez así pueda controlarla, mantenerla abajo, domesticarla para que se esté callada, para que se quede quieta.

Ocho
La lengua es una trampa. 
Una trama. Un tejido. Una articulación. Junturas y (des)anudamientos que simulan sentidos. Pero ¿qué es escribir sino andar babeando palabras por ahí? (5)
Un borrador de escritura parergonal es una investigación doctoral donde nada de lo que se dice, se escribe, se piensa, se narra, es cierto: ni con certeza ni con acierto.
Un borrador es una ficción. Una fricción entre las lenguas del texto. Un esfuerzo por dejar que resuenen las poéticas y problemáticas de una citación situada. Un borrador es un juego para abrir, para poner en duda y pensar las deudas del sentido. 

Nueve
Siempre entre mi pensamiento te invoco, te convoco, te visito, te arrobo, te cito, te borro y te sitúo. El riesgo, probablemente, sea que la escritura, la lengua, se nos hiera un poco. 
Un borrador insiste en que una palabra mía te invoque sin la ley del género (10-5) que ponga el límite entre tu lengua y mi boca. 
Citarte en un borrador de escritura parergonal es como ir de visita entre grafías, grafemas y gráficas que combinan sus huellas. Las marcas de escritura con itálicas, negritas, comillas, corchetes, paréntesis y versos dan el empujoncito para hacer que el sentido salte. Salte de tu lengua a la mía para insistir en la iterabilidad, en la singularidad y en la inseguridad de cada letra, de cada error, de cada palabra de vos y de tus voces, cada vez. 
La invitación de estos borradores es a suspendernos para abrir el juego siempre escurridizo de la diseminación. Un juego que se parece más a un jugo entre lengua, humedad, saliva, baba, donde las palabras se pegan, se despegan, se cuelgan y hacen puentes.
Tal vez lo único que nos dejen los textos sean d(e)udas. Tal vez entre tu lengua y la mía no haya más que confusión, trastabilleo, tartamudeo, balbuceo, titubeo, vacilación, muletilla. Tal vez cuando te escucho, te leo, te pienso, algo de tu lengua se queda entre la mía. Tal vez el aleteo de mi lengua cuando te (ar)roba es un juego escurridizo: como un orgasmo, como un afecto, como un placer intenso y -no tanto- [como] una afección (3). 
En la escritura parergonal el entre de mi lengua y la tuya es apenas un tocarse, un estar junto, un roce, una provocación. 
Un borrador de escritura parergonal es un robo y también un arrobo.

Textos-cuerpos-escrituras convocadas a este texto
Aparecen resaltadas en negritas, itálicas y otras marcas gráficas con la intención de dar cuerpo y situar la citación. Cristina Peri Rossi, Jacques Derrida, Josefina Ludmer, Gilles Deleuze, Vir Cano, val flores, Gloria Anzaldúa, Julia Crosa, Ana Levstein, Marie Bardet, y seguramente algunas más que no puedo identificar. 

Bibliografía
Anzaldúa, Gloria. (2015-2022). Borderlands. La frontera. Argentina: Bocavulvaria.
Bardet, Marie. (2021). ¿cómo def-hendirse en un hueco, en cuero y en el culo (del mundo)? Lecturas des-ubicadas y calientes https://www.bibliotecafragmentada.org/como-def-hendirse-en-un-hueco-en-cuero-y-en-el-culo-del-mundo-lecturas-des-ubicadas-y-calientes/
Cano, Vir. (2021). Borrador para un abecedario del desacato. Buenos Aires: Madreselva.
Deleuze, Gilles. (1996). Crítica y clínica. Barcelona: Anagrama.
flores, val. (2022). labiar el desierto. Buenos Aires: La libre.
Ludmer, Josefina. (2007). Sobre el plagio. https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/subnotas/3843-615-2007-05-27.html 
Paesani, Grazia y Crosa, Julia. (2023). Invocar el archivo: Escribir lo imposible desde el sur. Heterotopías, 6(11), 1–16. https://revistas.unc.edu.ar/index.php/heterotopias/article/view/41634
Peri Rossi, Cristina. (2023). Nocturno urbano. Relatos y poemas. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.

Notas
(1) Ludmer, Josefina
(2) Peri Rossi, Cristina 
(3) Deleuze, Gilles 
(4) Cano, Vir
(5) flores, val 
(6) Anzaldúa, Gloria
(7) Paesani, Grazia y Crosa, Julia
(8) Lesvtein, Ana
(9) Bardet, Marie 
(10) Derrida, Jacques 

 

 

 

Publicado en En palabras

Cómo citar este texto
Paesani, Grazia (2023) S/Cit(u)ación. Borrador para una citación situada. Cuadernosdedanza.com.ar ISSN22508708. Publicado: 05 de junio 2023. 

 

¿Cómo ensayar una S/Cit(u)ación? El texto propone entrever(s)ar el pensamiento en un intento por situar una citación, desde las citas al borde como desorganizadoras del orden. La propuesta es una invitación a pensar un posible desgobierno ficcional que vuelva escribible este mundo sur. El convite a este concepto surge en el marco del Seminario “Escrituras Tránsfugas” compartido por val flores en el año 2021. Las voces invocadas por el texto son fragmentos de participaciones de un pensar con, que se plasmaron en archivos colectivos -unas veces firmadas y otras no- y algunas citas de textos publicados, convidados como bibliografía del Seminario, y otros que son parte de una trama mayor de investigación doctoral, que dan como resultado este primer borrador de citación situada. Friccionando entre las líneas del texto, y en resonancia con “Las citas eróticas” de Martina Prystupa, hay un intento por abrir el juego a un despliegue vocal que se entreteje entre lo teórico, lo erótico y lo poético. De este modo, deviene una escritura hecha de marcas, heridas y cicatrices. La puesta en trazo invita a danzar con palabras robadas, citadas, situadas, que insisten en una grafía combinada. Itálicas, negritas, distanciamiento entre caracteres, comillas y versos escalonados hacen saltar al sentido en la singularidad de las letras, las palabras y las voces. La invitación, entonces, es a suspender(se) entre el sentido y abrir(se) a la diseminación en un juego de palabras que se cruzan como puentes para tocarnos (con) las lenguas.

I.

Me asom(br)o a(l) pensar el soplido de unas prácticas de desgobierno ficcional (2), que abran junturas y convoquen las voces calientes a chapotear (3). Al acecho. 

Como un monstruo acéfalo no vertical, no horizontal, sin columna vertebral, solo masas sin cabeza. Sin arriba(s) ni abajo(s). Solo masas. Mezclas. Ingredientes-palabras. Desconciertos-ideas. La escritura tiene que servir para entristecer, para contrariar a alguien (4). Por eso, pongo esta palabra junto a la otra y quiebro mi cabeza como operación abierta de desgobierno. Pongo junto a lo que da vueltas en el aire de mi carne esas cuajadas oraciones de palabras bichas (5). 

La cita al borde como desorganizador del orden (6).

II

Me dijo: “dale cuatro dedos a los ojos” (7) y busquemos la escritura encarnada para molestar. El cuerpo marcará el compás y nuestras palabras bailarán con él (8). ¿Cómo escribir haciendo lugar para leer algo de los mundos en el hueco de las letras? (9) ¿Y si le hacemos preguntas al vacío para escuchar sus ecos y fracasar (10) en zigzag? ¿y si le abrimos espacio a la ficción? 

La escritura es la carnada (11) para practicar la escucha visceral, ¿nos dejará entrar al estado de una lengua multidimensional? (12) 

III.

Siempre parece que nos quieren prolijxs y decentes (13), pero tengo un pitido persistente (14) que quiere levitar (15), que impulsa al movimiento poniendo el oído en lo que no dice (16). Entre lo viscoso (17) las babosas no se afectan. Por mi voz, tal vez se enlazan, evitan, bordean, esquivan, devoran (18) entre los dedos la confusión. La mutación de la escritura (19) es cosa que toca, que moja, viscosa y pegajoseada como las letras de este enjambre que no sé cómo parar (20).

Escupiendo con los dedos (21) desde Córdoba converso con esta máquina-texto que se produce y se escribe rizomáticamente: o sea que cualquier punto se conecta con cualquier otro (22). 

¡Qué aburrida una historia que cuenta solo una persona! Si entre las líneas de un texto lo entretenido es saber que a quién se la cuente podría recontarla mil veces más (23).

Ando vagando entre (24) palabras citadas, que hacen latir las piezas de mi computador (25). Siento que sopla un viento en un campo de opacidades (26), me siento a escucharlo y pretender que entiendo. Que entendí. Que decía vocación (27). Solo eso. Un llamar. En un juego de entrega y resistencia, de audacia y retraimiento (28) me permití caminar al borde, y no caí. Precisamente porque no sabía dónde estaba caminando ni a qué estaba jugando (29). Sin embargo, supe que huía de la página blanca, sentía las palabras que se mueven, que viajan por un cuerpo que está vivo. Ese cuerpo que no tiene por qué ser definido si se deja nombrar por la respiración (30). 

IV.

Les juré que tocaría la lengua que me prestaron lxs que hablan más arriba más abajo. Les juré que tomaría sus palabras, las robaría para jugar al desgobierno ficcional de una lengua impropia. Les juré que armaría paraísos ficcionales ensamblando estas palabras que tomo como botín (31). 

¡Re pegó desgobernarse! No pudimos no hacerlo. Pero entre la gobernancia y la desgobernación ahí estuvimos, rebotando, siendo un salto provocado por la abducción. Si las palabras no se hilaran ¿qué contarían? Si apenas conocen la luz. El movimiento lo conocen. Corretean (32) como el fuego, sin ojos ni boca-oídos, pero esperan esa hora, la fisura

Me imagino enredadx entre un líquido viscoso, con movilidad bullente y caliente, en busca de la fuga, en un ir de visita como práctica curiosa (33). Podría hacerlo y sin embargo todavía escribo esta batalla cuerpo a cuerpo, contra el blanco. ¿Cuántas y cuáles son las que me escriben? ¿Y si nos enredamos alborotadamente en otras sintonías? (34).

V.

Entre pulso y tacto se llena el blanco de palabras, con letras invitadas, convocadas, que se llaman entre ellas, unas, unas-otras, van y vienen, soplan. Van, demasiado lejos, de visita, vuelven, vuelan. Las veo, las escucho pretendiendo que entendí, escribiendo el mundo como si el mundo importara (35). Un poco quise, necesitaba, imperiosamente, que la palabra muerda, que pase un viento por su boca cuando (36) diga: viento. 

Me quedo pensando en la sudestada. En el ventarrón que se arremolina y casi te tira de la bici  (37). Me quedo pensando en el viento, lo que dice el viento, lo que dicen del viento las palabras. Mezclo el soplido en la escritura y entrelíneas voces hablan. ¿Cómo suena este viento? Si lo que dice no dice, si es apenas perceptible ¿Qué es el silencio, entonces, si nada está en silencio? (38)

En ese murmullo ¿qué hay entre los textos que se mezclan en las voces de las letras? ¿qué hay en esta masa densa? ¿qué hay en el vacío de ingredientes de las masas en las voces de este texto? ¿se amasan como masas? ¿empiezan a leudar? ¿vibran? ¿suenan? ¿en sintonía? ¿se multiplican? ¿se tensan? ¿pesan? ¿piensan?

Llamadx por, doy un rodeo: ¿qué hay en el soplido de los versos? ¿qué hay en el pensamiento entrever(s)ado? ¿cómo pesar un desgobierno ficcional invocado-desbocado-descabezado? ¿cómo escribir una S/Ci(u)ación? ¿cómo pensar una política poética de citación situada? ¿qué? ¿cómo escuchar el viento entre las líneas de un texto?

VI.

Les juré jugar con la lengua que me prestaron ¿no es así que se hace un esqueleto de mares oídos, de caracolas robadas, de playas desconocidas tocadas con la punta de la lengua? Me enredo en esta práctica de piratería del lenguaje (39), pienso en Despret cuando Haraway dice que escuchó: escuchó cantar a un mirlo una mañana, – y aprendió, aprendió el sonido. Ella piensa en sintonía (40).

¿Eso implica acordar la vibración? ¿cómo suena un texto entrever(s)ado s/cit(u)ado? ¿cómo hacer temblar el tono vibrante de la lectura del silencio? ¿el silencio se tensiona? ¿se ficciona en la fricción? ¿cuánto se frotan los entretextos? ¿se rozan las voces? ¿qué se dice en estos vientos de entrelíneas en los textos? ¿qué partes del cuerpo se tocan en los textos? ¿qué hay en la lengua de los dedos? ¿qué del gemido entre el verso? ¿qué de tu lengua se queda en este texto? ¿podes contar cuántos dedos vibran en el entretexto? 

VII.

Hay un trío descubierto en la conversación, un trío erótico que se tensiona antes de escribir (41). Decido y me quedo en los desenfoques y las sombras. Entre las lenguas las escrituras. Entre las palabras que arruinan el sentido. Me detengo en los lugares ambiguos-opacos-desenfocados. Te invito a quedarte sin aire para probar los límites, a perder la precisión para ver desde los ojos miope. Te invito a saltar al vacío y dejar aparecer la ruina el descarte el escombro el desperdicio el residuo, lo perdido y las pérdidas, los restos (42). Si apenas nos quedamos con eso. 

Si en la palabra resto algo se sustrae y algo permanece. Pensemos entonces en el pulso del ritmo en(tre) los textos, en ese cuerpo-resto-ruina que se sustrae y permanece en el entretexto. ¿qué hay? ¿cómo suena un entrever(s)o de textos? Si entre las líneas las voces. Entre las voces los textos. Entre los textos las pieles. Entre los cuerpos los entres. Entre palabras que brotan. Entre grafías y tipos, brota una letra en el entre. Una palabra de entres ¿qué hay? ¿cómo suena un soplido de citas? 

Entre vos tu nombre texto. Entre un nombre un cuerpo. Entre los vientos las letras. Entre el pantano la lengua. Entre saliva los dientes. Entre los huesos un músculo. Entre palabras brota una textación. Textación (43) de citarte, convocarte, llamarte, como si el mundo importara.

VIII.

¿Acordar la vibración? ¿manosear las entrelíneas del texto? ¿tocar las entrelenguas? ¿romper la sintonía lamiendo entre las citas? 

En ese tono de la lengua (44), converso. Entre las líneas, convoco: Al corazón del mundo roto. Para pensar el tono. Para romper el viento. Para poner en movimiento una lengua en ruinas. Pero ¿cómo? ¿cómo componer un arte con ruinas (45), desde las ruinas, arruinado? ¿cómo pensar con lo roto? 

Doy un rodeo: Acaricio los textos como tortuga. Como Quelona me demoro para rozarlos. Es un acariciar torcido donde pierdo algo. Es un acariciar orillado, frotando, friccionando el entrevientos: entre lo híbrido, lo anfib(i)ológico, lo oximorónico algo nos es arrebatado, ¿qué? esas costumbres inconscientes (46) que pretenden entender. 

Doy un rodeo en Nahuatl ? ayotl – tortuga: Un instrumento musical que suena entre el caparazón ¿cómo suena una tortuga? ¿cómo acariciar una tortuga? ¿cómo escribir una caricia tortuga? ¿cómo pensar una textación muscular entre el pulso demorado, entre el viento entrever(s)ado de una s/cit(u)ación? ¿cómo situar una citación textual? ¿cómo volver vivible este mundo/sur? (47) ¿cómo hacer preguntas demoradas, preguntas torcidas, preguntas entrelíneas entre voces? Las buenas preguntas solo se presentan a quien pregunta con amabilidad. Si esa indagación amable ha sido provocada por el canto de un mirlo o de un viento. Con buenas preguntas especialmente los errores y los malentendidos pueden volverse interesantes (48).

¿Qué texturas corporales se tensionan entrelíneas? (49) Entre práctica teórica, entre el entre de la lectura-escucha, entre la escritura, entre la letra de un nombre, entre el nombre de un cuerpo, una caricia tortuga; y entonces,

¿cómo situar una citación? ¿cómo rozar los textos las voces los cuerpos? Si desde Córdoba converso en Buenos Aires, si en Tucumán, si en Neuquén, si en Río IV, si en Mar del Plata, si en Mendoza, si en Santiago de Chile, si en Parque Patricios, si en Villa Ortúzar, si en La Paz, si en Colombia en Buenos Aires, si en Argentina en Fráncfort, si en Tanti, si en Montevideo, si en Unquillo, si en Salta en Córdoba, si en San Martín de los Andes, si en Cosquín, si en Necochea, si en La Plata, si en Ensenada, si en Paraná. 

¿Y si entre la performance, las artes visuales, la danza, las letras, la sociología, la psiquiatría, la poesía, el dibujo, la pintura, la literatura, la filosofía, el diseño y la imagen (50) pensamos un Sur como tierra viva y teoría muerta? (51) 

¿dejaremos entrever entrelineas las orillas

opacadas, plegadas, acostadas, retorcidas, ahorcadas, vaporosas, sulfatadas, descabezadas, desafiantes al sentido?

IX.

¿Cómo pensar una s/cit(u)ación? ¿cómo acariciar las orillas de un texto/sur? ¿cómo convocarlo, entreverarlo, entreversarlo, reptarlo oblicuamente, anfib(i)ológicamente? ¿cómo volverlo escribible? ¿cómo ir demasiado lejos? ¿cómo ir de visita? (52) ¿Cómo tocar el sonido del viento que le habla a los textos sin pretensión de entendimiento? ¿cómo romper los tonos de la lengua de la cita en una situación? ¿cómo se escribe entre ruinas? ¿cómo se rompe el texto? ¿cómo se rompe mundo?

Tal vez, con un beso de lengua en nuestro lenguaje quizás pobre, como conexión de amor vegetal donde el viento rompa el acuerdo tonal. Una lengua en despegue, en despliegue de citas con desconocidxs de un chat y las citas al trabajo escritural, ¡Qué privilegio decolonial! Una estética del viento, vino y droga (53).

¿Qué es un borrador s/ci(t)uado, sino la encarnación de nuestras experiencias, la materialización de nuestros deseos, la descripción de nuestras frustraciones, la transcripción de nuestros afectos, la inscripción de la carne en la letra? (54) Romper el corazón del mundo (55)- como si el mundo importara (56)- es ir en busca de una composición inédita de relaciones, un puente a una implicación sudorífica en los meandros del lenguaje para la extenuación de sus resonancias imprevistas (57).

Entonces, ¿cuáles frases digerir para hacer de nuestra lengua siempre (58) una corriente de viento? ¿cómo saborear lamiendo citas? (59) ¿cómo soplar entre las pieles los textos? ¿cómo mover la lengua hacia un borrador escritural s/cit(u)ado? ¿cómo renunciar al punto de vista del ojo que busca un centro? ¿cómo pausar la respiración periférica de los entrever(s)os? Si Se escribe con la espalda, las manos, los ojos, la nuca, las piernas (60) ¿cómo olvidarnos del cuerpo?

X.

Y si pensamos en el caos que es un cuerpo, tan desordenado como madejas enredadas (61). Y si pensamos que las palabras son la excusa para hacer mundos posibles, mundos de plastilina y papel glasé (62). Y si nos sacamos los anteojos para dejar entrever lo borroso (63) y escuchar cómo suena el residuo de la ruina fuera de foco (64). Lo que descarto entre los textos son bocanadas de aire cubiertas de agua (65). Me pregunto entre tanto alboroto ¿cómo no sentirme entremedio y si entretodo? (66)

 

¿Andas entre las escrituras? ¿será que te fuiste nomás o te suspendiste en algún lado? (67). Pareciera que algo se soltó en la lengua y el pedazo de piedra del lenguaje que quedaba salió rodando hacia abajo. En ese momento lo suyo ya no era tan suyo y lo de otrx se le había quedado entre la piel para siempre (68).

 

entre_______________________________________puentes arruinar. superponer capas  ____________  de opacidad desenfocada (69).

 

¿Cómo suena una s/cit(u)ación? ¿Citar en nombre propio o hacerse un yo escritural a partir de un universo citado? Entre historias lugares vidas se teje esta letra frágil que es como el soplido de un viento. 

 

¿debería firmar esto? (70).

 

Voces-cuerpos-escrituras convocadas al texto

Ana Teitelbaum, carolina boettner, Encuentro VI – Archivo Grupo 1 – Intervención Grupo 6. Seminario Escrituras Tránsfugas, 2021, intervención escritural, seminario Escrituras Tránsfugas, grazia/tur, Violeta González, Santiago, Mariel Bernatene, val flores, Laura Gutiérrez, Eugenia Almeida, manu pique, Carolina Morón, maría contreras, Floriana, sin firmar, Donna Haraway, ELa, Natalia Acosta, EmiliaClara, marina de caro, Gloria Anzaldúa, Jorge Díaz, moni castagnotto, adri, martina prystupa, Victoria.

 

Bibliografía 

Almeida, E. (2019) Inundación (el lenguaje secreto del que estamos hechos). Córdoba. DocumentA/Escénicas.

Anzaldúa, Gloria (2016) “La Facultad”. En Borderlands/La frontera. La nueva mestiza. Madrid. Capitán Swing. 

Díaz, Jorge & Johan Mijail (2016) Inflamadas de retórica. Escrituras promiscuas para una tecno-decolonialidad. Chile. Desbordes.

flores, val (2021) “Introducción. Romper el corazón del mundo”. En Romper el corazón del mundo. Modos fugitivos de hacer teoría. Madrid. Continta me tienes.

flores, val - Gutiérrez, Laura (2017) Las trastornadas entrelíneas. Córdoba. Bocavulvaria.

Haraway, Donna (2019) “Una práctica curiosa”. En Seguir con el problema. Generar parentesco en el Chthuluceno. España. Consonni.

Levstein, Ana (2000) Antígona Extramuros (Locura y discurso amoroso). Córdoba. Alción.

Prystupa, Martina (2023) “Las citas eróticas”. Cuadernosdedanza.com.ar ISSN22508708.ISSN22508708. Publicado: 13 de abril. https://cuadernosdedanza.com.ar/textosdanzacontemporanea/718/las-citas-eroticas

 

Notas

(1) Las voces convocadas a este texto aparecen resaltadas en negritas y en itálicas con la intención de dar cuerpo a la citación. Autorxs publicadxs y escrituras fragmentadas de los Apuntes de Errancia y Encuentros en el contexto del Seminario Escrituras Tránsfugas, coordinado por val flores (2021), son tejidas en esta invitación a probar otros modos de tocar las palabras. Este borrador de citación situada es un tejido de la voz (im)propia que se ensaya en la grafía

(2) Propuesta conceptual del Seminario de Escrituras Tránsfugas compartido por val flores en el marco del Programa de Posgrado en Prácticas Artísticas Contemporáneas en la Universidad Nacional de General San Martín (UNSAM).

(3) Ana Teitelbaum, Apuntes de Errancia n° 7.

(4) Levstein, 2000, p. 28.

(5) Ana Teitelbaum, Apuntes de Errancia n° 7.

(6) carolina boettner, Apuntes de Errancia n° 6.

(7) Encuentro VI – Archivo Grupo 1 – Intervención Grupo 6. Seminario Escrituras Tránsfugas, 2021.

(8) grazia paesani. Apuntes de Errancia n° 1.

(9) carolina boettner, Apuntes de Errancia n° 6.

(10) Violeta González, apuntes de Errancia n° 1.

(11) Santiago, Apuntes de Errancia n° 1.

(12) Mariel Bernatene, Apuntes de Errancia n° 1.

(13) flores, Gutiérrez, 2017, p. 67.

(14) flores, Gutiérrez, 2017, p. 81.

(15) flores, Gutiérrez, 2017, p. 79.

(16) Almeida, 2019, p. 90.

(17) flores, Gutiérrez, 2017, p. 79.

(18) manu pique, Apuntes de Errancia n° 6.

(19) manu pique, Apuntes de Errancia n° 6.

(20) flores, Gutiérrez, 81.

(21) Caro Morón, Apuntes de Errancia n° 6.

(22) Levstein, 2000, p. 19.

(23) maría contreras, Apuntes de Errancia n° 6.

(24) Floriana, Apuntes de Errancia n° 6.

(25) maría contreras, Apuntes de Errancia n° 6.

(26) sin firmar, Apuntes de Errancia n° 6.

(27) Haraway, 2019, p. 195.

(28) Levstein, 2000, p. 44.

(29) Levstein, 2000, p. 44.

(30) eLa, Apuntes de Errancia n° 6.

(31) sin firmar, Apuntes de Errancia n° 7.

(32) Carolina Morón, Apuntes de Errancia n° 7.

(33) Natalia Acosta, Apuntes de Errancia n° 7.

(34) sin firmar, apuntes de Errancia n° 7.

(35) Haraway, 2019, p. 195.

(36) Levstein, 2000, p.50.

(37) EmiliaClara, Apuntes de Errancia n° 2.

(38) Almeida, 2019, p. 91.

(39) sin firmar, Apuntes de Errancia n° 7.

(40) Haraway, 2019, p. 195.

(41) marina de caro, Apuntes de Errancia n° 2.

(42) grazia paesani, Apuntes de Errancia n° 5.

(43) Intervención escritural, Encuentro n° 6, Grupo 3 y 6. Seminario Escrituras Tránsfugas, 2021.

(44) flores, 2021, p. 36.

(45) flores, 2021, p. 36.

(46) Anzaldúa, 2016, p. 86.

(47) flores, 2021, p. 37.

(48) Haraway, 2019, p. 197.

(49) flores, Gutiérrez, 2017.

(50) Pequeña biblioteca de nuestras prácticas. Seminario Escrituras Tránsfugas, 2021.

(51) flores, 2021, p. 38.

(52) Haraway, 2019, p. 195.

(53) Jorge Díaz, 2016, p. 105.

(54) Jorge Díaz, 2016, p. 106.

(55) flores, 2021.

(56) Haraway, 2019, p. 195.

(57) flores, 2021, p. 39.

(58) Jorge Díaz, 2016, p. 118.

(59) Jorge Díaz, 2016, p. 106.

(60) Almeida, 2019, p. 30.

(61) Marina De Caro, Apuntes de Errancia n° 5.

(62) moni castagnotto Apuntes de Errancia n° 5.

(63) adri, Apuntes de errancia n° 5.

(64) martina prystupa, Apuntes de Errancia n° 5.

(65) Carolina Morón, Apuntes de Errancia n° 5.

(66) Santiago, Apuntes de Errancia n° 6.

(67) Victoria, Apuntes de Errancia n° 6.

(68) sin firmar, Apuntes de Errancia n° 6.

(69) emilia pascarelli, Apuntes de Errancia n° 6.

(70) sin firmar, Apuntes de Errancia n° 6.


Ph. val flores. Performance "sexo (en) público". La Plata, 2019 y está tomada por Valeria González.

 

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